Un gancho para la lectura

Ricardo Hepp

Ricardo Hepp

El representante del Lector tiene como función defender la voz del público, acoger cuestionamientos, críticas u objeciones para dar solución a los problemas que pueda originar la manera en que el diario presenta sus contenidos, velando siempre por que se cumplan los estándares éticos y profesionales del periodismo. El Representante del Lector se pronunciará sobre la base de los reclamos de los lectores o que por iniciativa propia considere que deben comentarse.
Para contactarse con el Representante del Lector puede enviar un mail a lector@latercera.com

EL TITULO es un elemento esencial en una información periodística, que sirve para concitar la atención y entregar algunas claves del contenido. Varios lectores han escrito en días recientes sobre títulos que no les parecen claros. Entre ellos, el profesor Marcial García, que dice: “A veces no los entiendo y no tengo tiempo para leer lo que sigue. Hay títulos vagos, que aluden a situaciones anteriores que probablemente sólo conocen unos pocos lectores”. Gabriel Martin S. señala: “en estos días apareció en Negocios un título que dice ‘El triunfo de Gothan’, seguido de un texto complicado, que tampoco aclara las cosas. Creo que había suficiente espacio para alargar el título o para explicar el contenido”.

El principio que aplica la mayor parte de los diarios en todo el mundo es que los títulos deben responder fielmente al contenido, ser concretos, inequívocos, accesible para todos los lectores y ajenos a sensacionalismos.  También deben ser escuetos, pero sin sacrificar la claridad a la brevedad, ni eludir las normas de sintaxis. Un buen titular debe satisfacer la curiosidad y dejar al lector enterado de lo que ocurre. Este sólo leerá el texto que sigue si un buen título le invita a hacerlo.

 

Tulipanes de Cayucupil

“Ahora que terminó el mundial de fútbol y después de leer en La Tercera sobre los equipos que participaron, tengo algunos reparos”, dice el lector Diego García V., desde Maastrich, ciudad universitaria de los Países Bajos. Dice que “aunque en Chile todos hablamos de Holanda, el nombre correcto es Países Bajos. Tampoco era necesario el título ‘El Plan Anti Oranje’. En español, la casa real de los Países Bajos se escribe con “g” (Orange) y sólo en neerlandés      -que es la lengua oficial- se escribe con ‘j’. Además, la familia real no es responsable de los planes de la selección. Y, finalmente, en el afán de usar términos de fantasía, la sección Deportes acuñó el sobrenombre ‘los tulipanes’ para referirse a los jugadores de los Países Bajos. Los tulipanes, si bien le ponen color a la primavera en los Países Bajos, no son flores originarias de acá”.

Aun cuando el topónimo Holanda se refiere estrictamente sólo a dos de las 12 provincias de ese país, en Chile usamos desde muy antiguo Holanda para referirnos a los Países Bajos. Nuestra historia registra muchos episodios con navegantes y cartógrafos holandeses en aguas australes. El diccionario de la Lengua española dice: “holandés: de Holanda o relativo a esta región de los Países Bajos”. También, agrega: “idioma hablado en Holanda”. Las cartillas de estilo de los diarios británicos The Guardian y The Observer disponen que sus periodistas no debe usar Holland para referirse a los Países Bajos, pero aceptan como excepción el empleo de Holland en informaciones de fútbol, por existir una “convención” en esta materia. En Chile, los medios usan Holanda, y no tan sólo en el fútbol.

En cuanto a los tulipanes, el lector tiene la razón. Existen unas 150 variedades, que se dan en Asia Central (Kazajistán, de donde son originarios), en Africa, Europa y Sudamérica. Para no ir tan lejos, existen magníficos cultivos de tulipanes en Chile, en el valle de Cayucupil, en la provincia de Arauco.

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