La valoración la hacen los lectores


Ricardo Hepp

Ricardo Hepp

El representante del Lector tiene como función defender la voz del público, acoger cuestionamientos, críticas u objeciones para dar solución a los problemas que pueda originar la manera en que el diario presenta sus contenidos, velando siempre por que se cumplan los estándares éticos y profesionales del periodismo. El Representante del Lector se pronunciará sobre la base de los reclamos de los lectores o que por iniciativa propia considere que deben comentarse.
Para contactarse con el Representante del Lector puede enviar un mail a lector@latercera.com

LA CONFIANZA y la credibilidad son temas que le preocupan al lector y abogado Paulo Adriazola B., en particular cuando el diario no identifica sus fuentes informativas. Señala que La Tercera del jueves 8 de enero, en página 14, publica una extensa crónica política, que bajo el subtítulo “Políticos asociados al caso Penta”, analiza la posibilidad de que se haya cometido un delito tributario y entrega varias citas de abogados o juristas. “Con excepción de don Gonzalo Polanco, experto tributario de la Universidad de Chile, a ningún otro entrevistado se le identifica con su nombre. Se limita a decir ‘...otro jurista’, ‘...un abogado’ y ‘...otro’. Creo que el artículo carece de rigurosidad, pero no sólo porque no se individualiza a los que opinan, sino porque al tratarse de una materia tan técnica y compleja, es necesario para el lector saber si los consultados poseen los estudios y la experiencia como para opinar sobre esos temas. ‘Otrojurista’, puede ser cualquiera”.

Cuando el periodista no es quien percibe directamente los acontecimientos -como testigo presencial- la actividad informativa se sustenta en las fuentes informativas. Son ellas las que sitúan al reportero de modo relevante en la posición de determinar la jerarquía noticiosa de los hechos. También describen situaciones, proporcionan datos y cifras, y proveen de interpretaciones y opiniones sobre los sucesos noticiosos. La calidad de las fuentes depende, por cierto, de su veracidad y del conocimiento que tienen del tema que se trata. Pero, para que generen confianza en los lectores, las fuentes consultadas deben estar identificadas y sólo así pueden valorarlas. Y, un punto importante: junto a la confianza está la credibilidad, que es vital para el medio y el periodista. 

Hay también ocasiones en las que opera el secreto profesional, que a veces se justifica, pero que debe ser un recurso más bien excepcional. Cuando se abusa con las fuentes no identificadas, los lectores pueden sospechar que tanto misterio sólo sirve para publicar conjeturas y rumores.

Cuidado con los adjetivos

El lector Eugenio Olhaberry E., señala que en La Tercera del domingo 11 de enero se vuelve a cometer un error que ya había aparecido antes. “En la noticia sobre el caso Penta, que se publica en la página 2, se confunden los vocablos bimensual y bimestral, por supuestos pagos que habría recibido el ex subsecretario de Minería Pablo Wagner. Por los montos y la manera supuestamente acordada, se refiere, sin duda, a pagos bimestrales. Creo que es importante establecer la diferencia, porque muchas personas, y no sólo el diario, incurren frecuentemente en este error, que confunde”.

El diccionario de la Real Academia Española, RAE, señala que bimestral es un adjetivo que indica que algo sucede o se repite cada bimestre o que dura un bimestre (dos meses). Bimensual, en cambio, es un adjetivo que indica que algo se hace u ocurre dos veces al mes. Es importante tener en cuenta que algo que es bimensual no tiene por qué ser quincenal, ya que no todo lo que acontece dos veces al mes ocurre cada 15 días. Y, por extensión, bianual significa que algo sucede dos veces al año; y bienal, que algo ocurre cada dos años.

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