Para Rafael Guilisasti Gana, presidente de la Confederación de la Producción y del Comercio, el terremoto fue más que un sacudón de la naturaleza. "Hizo que pensáramos qué país estamos construyendo", reflexiona el también historiador de la UC. Este es parte del análisis del máximo representante del sector privado, quien evalúa los daños del terremoto en el sistema productivo y qué se hará para poner en pie al país.
¿Cuánto demorará el país en reconstruirse?
Nos tomará al menos todo este año y el próximo. Pero es importante destacar que hay fortalezas, como la anímica, el capital humano y un muy buen sistema financiero que ayudan enormemente a esta reconstrucción. Hay una cultura de los seguros, un empresariado moderno y hay importantes activos, como la minería en el norte, a los que no les pasó nada y que son fuente importante de ingresos para el país. La conectividad de Chile con el mundo, tanto de puertos como rutas camineras, está bastante intacta. Las exportaciones no se van a parar.
¿Va a caer el PIB?
Vamos a tener un período inmediato de caída en el PIB, pero va a impactar positivamente (en el PIB) cuando estemos en pleno proceso de reconstrucción. Además, el país venía con proyectos de inversión fuerte en minería y energía, que no tienen razones para paralizarse. A eso se sumará la inversión en recuperación de infraestructura habitacional, caminera, de conectividad y la recuperación de la infraestructura industrial.
¿Qué efectos macro tendrá el terremoto?
No me atrevo a evaluar el impacto de mediano plazo, aunque hay, sin duda, uno: cómo va a repercutir en el tipo de cambio este enorme flujo de inversión que va a recibir el país. Hay ahí una complejidad macroeconómica que tiene que ver con el funcionamiento de un sector que ha sido una locomotora en el crecimiento, como es el sector exportador.
¿Caerá la exportación?
Dependerá de la velocidad con que se retomen los flujos de operación, aunque sea con instalaciones de emergencias. Va a tener un impacto negativo en el PIB la demora en la recupación de las plantas de celulosa y de la industria pesquera o cuán rápidamente puedan realocar sus procesos productivos quienes estén instalados en la zona costera. Esas son ventas que se pierden.
¿Serán factibles metas del gobierno de Piñera como el millón de empleos?
Sí, en la medida de esta gran inversión. Pero debemos cuidar que no dañe los equilibrios macroeconómicos, para que todos los sectores puedan mantener su crecimiento. Si desequilibramos la economía, tendremos efectos que golpearán el medio término del período del Presidente Piñera. Hay buenos macroeconomistas, la capacidad humana se va a notar y vamos a ser suficientemente creativos.
¿Qué se necesita para afrontar la reconstrucción?
La CPC está preparando una propuesta para enfrentar esta tremenda obra que tenemos por delante, que es levantar la reconstrucción del país, tanto en el entorno cotidiano como los sistemas productivos.
¿Qué propondrán?
Incentivos tributarios, como depreciación acelerada, así como en acceso a crédito, se deben expandir algunos mecanismos para la pequeña y mediana empresa, la pequeña y mediana agricultura. Las plantearemos una vez instaladas las nuevas autoridades, con las que, por cierto, estamos en diálogo.
LECCIONES DE LOS SAQUEOS
"Estamos golpeados por la fuerza de la naturaleza y también por el clima social inmediatamente posterior al terremoto", dice Guilisasti.
¿Qué mostró el pillaje?
Estamos con expectativas de satisfacción muy inmediatas, y cuando eso no se logra, los niveles de frustración lleva a fallas éticas en las personas. Esto es la contracara del consumo. Además, hay una ruptura de lazos comunitarios, porque el pillaje no sólo se dio con las grandes tiendas, sino también se saqueó la casa del vecino. Uno ha visto que algunas justificaciones como "bueno, aquí son todos pillos y yo también puedo ser pillo". Es decir, si estos señores que construyen edificios se portan mal, por qué yo no. No digo que sea así (que se construya mal), pero se legitima al pillaje sin fundamentos. Tenemos que reflexionar para poder tener un Chile que contenga crecimiento económico, que es importante, y el alma nacional, porque hemos descuidado ese aspecto de cohesión social en que el país venía avanzando.