Faltaban unos quince minutos para que empezara el concierto y la Sala de Conciertos de Frutillar estaba casi al tope, no era para menos. Las entradas se habían agotado hacía días, pero de todas formas seguía llegando gente a la boletería a preguntar por las entradas del viernes. Precisamente este viernes tenía un sabor distinto: se cerraban las Semanas Musicales, estaba la Orquesta Sinfónica de Chile y el Coro Sinfónico de la Universidad de Chile, pero además, estaba Carmina Burana.
Luego de unas palabras de parte de las autoridades ingresaron al escenario los solistas: Claudia Pereira, soprano; Germán Greene, tenor, y el barítono Patricio Sabaté, que cumplieron a cabalidad las expectativas de la audiencia. Del mismo modo lo hicieron la Orquesta y el Coro, todos bajo la dirección de Michal Nesterowicz.
Carmina Burana fue escrita entre 1935 y 1936 y en 1953 se estrenó la versión coreográfica en Chile con la presentación del Ballet Nacional. Fue una hora exacta de deleite e incluso un segundo antes de que Nesterowicz indicara el cierre final, una aficionada dejó escapar un “¡Bravo!” seguida inmediatamente por el resto de los asistentes, que ovacionaron de pie a los intérpretes.
Los aplausos sólo acabaron cuando el director se acercó con un micrófono al escenario para agradecer a la asistencia: luego de decir unas palabras cedió la palabra al concertino Alberto Dourthe, excusándose por su pobre español. La orquesta y sus integrantes entonces anunciaron dos despedidas de aquella gran familia:la primera de ellas era la partida, por retiro, del primer oboe Cancio Mallea: la segunda, de Maritza Parada, que hasta ayer oficiaba como Directora del Centro de Extensión Artística y Cultural de la Universidad de Chile.
GUITARRA ARGENTINA
Más temprano, al mediodía, se había presentado la guitarrista argentina Daniela Rossi, que brindó una perfecta presentación, destacando en la primera parte la Sonata K. 27 del italiano Domenico Scarlatti y, en la segunda, compositores españoles de la talla de Joaquín Rodrigo, Manuel de Falla e Isaac Albéniz. El público una vez más agradeció su interpretación aplaudiendo al término de cada pieza, a lo que ella respondía con reverencias y una tímida sonrisa.
Fue el cierre de un certamen que tuvo en sus filas músicos de primer nivel, pero que envuelve un cambio trascendental en Frutillar El concierto de ayer de la Sinfónica fue el último que albergaría la Sala de Conciertos, nombre que recibió por casi 28 años el gimnasio del pueblo durante las denominadas “Semanas Musicales”. Desde el próximo año en adelante, será el Teatro del Lago el que reciba en exclusiva todos los conciertos que se realicen dentro del evento.