El regreso de Juan Luis Martínez, el poeta del silencio

En los años 60 asediaba Viña del Mar en su moto, en los 70 publicó el inclasificable La nueva novela, en los 80 se recluyó en Villa Alemana y en 1993 falleció con 51 años. Figura clave de la poesía chilena, ahora está de vuelta: una exposición muestra por primera vez su obra plástica y se publica un libro inédito.

por Roberto Careaga C. - 13/03/2010 - 10:30
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Una de las obras de Juan Luis Martínez.
Una de las obras de Juan Luis Martínez.

Poco después de un año de publicar ese libro sorprendente y único llamado La nueva novela, el poeta viñamarino Juan Luis Martínez puso en circulación algo parecido a un libro en el que prescindía de los poemas: La poesía chilena es una pequeña caja que contiene los certificados de defunción de Gabriela Mistral, Pablo Neruda, Pablo de Rokha y Vicente Huidobro... y poco más. Corría 1978. Luego optó por el silencio. Mientras las leyendas en torno a su biografía crecían proporcionalmente al prestigio de su obra, él trabajaba de espaldas al mundo en su casa de Villa Alemana. En mayo de 1991 Martínez le dijo al filósofo francés Félix Guattari lo que hacía: "Pretendo un libro intolerable". Murió dos años después.

Aspirante a "disolver totalmente la autoría", Martínez (1942-1993) fue un caso raro en la poesía chilena. Deudor de las vanguardias francesas y de los Quebrantahuesos, de Nicanor Parra, evitó los poemas tradicionales y arriesgó un camino plagado de referencias plásticas. En su juventud fue un asiduo a la peleas callejeras y asolaba Viña del Mar sobre su vespa BMW. Después de llevar su vida "hasta los márgenes sociales", se volcó a la poesía. Fascinado con "irradiar una identidad velada", como dijo en una de sus pocas entrevistas, controló tanto la difusión de su obra que se convirtió en un poeta secreto. El autor de culto por excelencia de Chile.

Después de morir, los rumores sobre Martínez siguieron. Justo antes fallecer habría terminado su último proyecto. Sólo faltaba ensamblarlo. Sin embargo, decía la leyenda, le pidió a su mujer, Eliana Rodríguez, destruir todos sus inéditos. Algo hay de verdad. La viuda ha postergado la destrucción, pero también ha rescatado lo que nunca pidió ser eliminado: Aproximación del principio de incertidumbre a un proyecto poético, el libro del que Martínez le habló a Guattari, se publicará la próxima semana. Sólo se editarán 150 ejemplares. Nada raro para un autor de libros por el que hoy se pagan hasta $ 150 mil pesos.

Un nombre tachado
Es el regreso de Martínez. El 18 de marzo se inaugurará en la Galería D21 Señales de ruta, la primera exposición de sus trabajos plásticos, y se lanzará el libro en que el poeta trabajó por 15 años silenciosamente. A cargo del rescate está el poeta Ronald Kay, quien además de curar la muestra se encargó de darle la forma definitiva a Aproximación del principio... Kay fue respetuoso: sólo ajustó la claridad de las 57 imágenes que componen el libro y Martínez formó sobre la base de collages y fotocopias y más fotocopias. 

Siendo editor de Universitaria en 1971, Pedro Lastra aceptó publicar un libro sin precedentes en la poesía chilena, que mezclaba recortes, juegos lingüísticos, trucos lógicos, poesía tradicional y cientos de citas. "Hecho con escombros", decía Martín Cerda. Aún era Pequeña cosmogonía práctica, pero después del golpe de 1973 pasaría a llamarse La nueva novela. Por esos años, Martínez vívía en Concón con su esposa y Raúl Zurita, casado con la hermana del poeta, quien trabajaba Purgatorio. Los dos viajaban al taller literario de Enrique Lihn en Santiago.

Después de que en 1975 Kay editara la revista Manuscritos, del Departamento de Estudios Humanísticos de la U. de Chile, Martínez le pidió ayuda para terminar de organizar su libro. Lo publicó en enero 1977, tras una rigurosa elaboración artesanal. El nombre del autor iba tachado (Juan Luis Martínez), demostrando las ansias de Martínez por borrar su identidad. Puesta en escena del vacimiento del lenguaje y del ocaso de la modernidad, La nueva novela, y luego La poesía chilena, cosecharían lentamente una corte de seguidores entre los que se contarían Enrique Lihn, Armando Uribe, Miguel Serrano, Roberto Merino y decenas de poetas jóvenes que peregrinaron en los 80 a Villa Alemana. Martínez los recibía a todos.

En 1992, ya cada vez menos secreto, Martínez recibió la beca de la Fundación Andes para terminar Aproximación del principio... Ordenado a través de las combinaciones del I-Ching, el libro funciona como un síntesis de su obra. No hay poemas. Sólo se leen ocho conceptos: La muerte de los poetas; el libro en el libro; anominia; idea del doble; la copia es el original; pluralidad; filosofía del libro y ausencia del autor. Bastan para resumir la poética de Martínez. Si es un libro intolerable, está por verse.

 
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