22 de mayo de 2008
En la UDI y Renovación Nacional calificaron de autocomplaciente y un mensaje cargado de promesas que no serán cumplidas, la tercera cuenta pública de la Presidenta Bachelet.
"Esperamos cuentas y no cuentos", fue la frase que ponunció el presidente de la UDI y senador, Hernán Larraín, antes de que la Presidenta Michelle Bachelet diera inicio a su tercer mensaje a la nación y que terminaría por evidenciar la reacción crítica y cuestionadora de la Alianza.
Todos los dirigentes del sector coincidieron en señalar en que hubo demasiada autocomplacencia en las palabras de la jefa de Estado y en destacar que los grandes ausentes fueron las referencias a los problemas que enfrenta la ciudadaníaen áreas como economía, educación y delincuencia.
El senador gremialista Jovino Novoa, dijo que "el mensaje fue decepcionante en cuanto a contenido, una cuenta que no sentó las bases para una recuperación económica de los próximos dos años de gobierno. Hubo autocomplacencia y ninguna de las palabras del discurso se pueden interpretar como un cambio en las políticas hasta ahora implementadas".
El presidente de Renovación Nacional, Carlos Larraín, quien desde una de las butacas del Salón de Honor del Congreso presenció el mensaje de la Mandataria, apuntó que "la descentralización, es decir la igualdad entre todas las regiones, al igual que el año pasado estuvo débil y fue el gran ausente del discurso".
A renglón seguido, su par Hernán Larraín criticó que tenemos anuncios pero no soluciones a los problemas que tiene la gente en áreas como la educación, la salud y la inflación".
El senador de RN Alberto Espina, en tanto, describió el discurso "como una cuenta pública llena de promesas que al final no se cumplen por los graves problemas de gestión que enfrenta el problema".
DUROS REPAROS POR ALUSIÓN DE BACHELET A PIÑERA
Con molestia e indignación reaccionaron los parlamentarios y dirigentes de la Alianza a las referencias que realizó la jefa de Estado durante su cuenta pública al abanderado presidencial de Renovación Nacional, Sebastián Piñera, quien no fue invitado a la ceremonia que se realizó en el Congreso.
Bachelet mencionó al empresario cuando pidió "que se cumplieran las promesas", exigiendo la aprobación en el Parlamento del voto de los chilenos que viven en el extranjero, y en una segunda oportunidad, al señalar que se debe legislar para que no se confunda la actividad empresarial con la política.
Ante estas declaraciones, el senador Espina, cercano al abanderado presidencial, las calificó de demagógicas, agregando que "el gobierno no pierde ninguna oportunidad, al saber que perderá la próxima elección presidencial, para atacar a Sebastián Piñera".
En defensa del empresario, Carlos Larraín destacó que su sector "ha sido uno de los que ha trabajado con más fuerza para implementar reformas políticas".
En la UDI también salieron en defensa de Piñera. El timonel gremialista dijo que "la Presidenta siempre está en la campaña de desacreditar a las figuras de la Alianza", mientras Novoa agregó que "a la Concertación sólo le interesa el tema político lo que es muy malo para el país".