23 de mayo de 2008
Un ministro semidormido y una parlamentaria que apoyó sus pies en el respaldo de una silla fueron algunas de las escenas fuera de protocolo que pudieron verse durante el discurso presidencial.

René Alinco y su corbata en honor a Allende.
La rigurosa solemnidad y protocolo que imperan durante el tradicional mensaje del 21 de mayo no fueron obstáculo para aquellos parlamentarios que se escapan de la norma y muchas veces ponen en jaque la "honorabilidad" del Congreso.
Son los protagonistas de las historias y cosas insólitas que ocurren en más de dos horas de discurso.
Quien más llamó la atención fue el diputado del PPD René Alinco, quien durante la cuenta pública de la Presidenta Michelle Bachelet lució una singular corbata roja con la cara del ex Presidente Salvador Allende estampada en blanco y negro.
Alinco explicó que fue "un homenaje real y sincero al Presidente de todos los trabajadores, y quien instauró un gobierno de plena justicia social".
Tampoco pasó desapercibida la diputada del Partido Socialista Clemira Pacheco, quien pese a usar una elegante falda azul apoyó sus pies en el respaldo de la silla que estaba adelante de ella. Muchos interpretaron la acción como una muestra de malos modales o sencillamente la incapacidad de permanecer tanto tiempo sentada.
Quienes también se salieron del protocolo fueron el diputado del PPD Enrique Accorsi, quien comenzó a jugar y mandar mensajes con su teléfono celular, y su par de Renovación Nacional, Roberto Dellmastro, quien sacó una cámara digital y comenzó a fotografiar a los parlamentarios y asistentes a la tercera cuenta de la Presidenta Bachelet.
Entre los legisladores más entusiastas destacó el senador del PS Juan Pablo Letelier, quien no paró de aplaudir a la Mandataria, contento y satisfecho ante los anuncios.
De los ministros, el de Hacienda, Andrés Velasco, fue el más atento a las palabras de la Jefa de Estado, en contraste con el titular de la Presidencia, José Antonio Viera-Gallo, quien mostró una actitud dormitante a lo largo de las más de dos horas de discurso.