16 de junio de 2008
La escena se produjo el viernes en la tarde, cuando Velasco se trasladó junto a la parlamentaria a un cité ubicado en las calles Aldunate y General Gana, cerca del Parque O'Higgins.

"¡Y tiene los ojos claritos!...", le dijo en tono coqueto una vecina de un cité de Santiago al ministro de Hacienda, Andrés Velasco, mientras él le explicaba el aumento del subsidio a la parafina y al gas licuado.
"Su pega es llevar bien las cuentas más que tener ojos bonitos", intervino la diputada PPD Carolina Tohá, que acompañaba al secretario de Estado, quien zanjó el diálogo con un "trato de hacer bien ambas cosas".
La escena se produjo el viernes en la tarde, cuando Velasco se trasladó junto a la parlamentaria a un cité ubicado en las calles Aldunate y General Gana, cerca del Parque O'Higgins, donde explicó personalmente a los vecinos los efectos que tendrá para ellos la iniciativa del gobierno de ampliar el Fondo de Estabilización de Precios del Combustibles, que la próxima semana será votado en el Congreso.
Velasco entró a cada una de las casas, saludó a sus residentes y les explicó que el aumento de 50% en subsidios para la parafina significa que si en un momento el aporte del gobierno llega a $ 70 por litro, el Ejecutivo una vez aprobada la ley pondrá $ 35 más, llegando su subsidio a $ 105.
La salida a terreno comenzó a gestarse el día previo, cuando desde Hacienda tomaron contacto con la parlamentaria. Ella, a su vez, gestionó con una vecina conocida de dicho cité la actividad para el viernes.
El énfasis, dijo la diputada Tohá, fue aclarar los efectos concretos que tendrá la medida, más allá de los traspiés y dificultades que ha enfrentado La Moneda para su aprobación en el Parlamento. "En medio de tanta polémica, la gente no estaba muy informada de los beneficios", indicó la diputada.
Con todo, en los diálogos -agrega Tohá- los vecinos también planteaban otras dudas, sobre todo acerca de la reforma previsional. Velasco aprovechó entonces para detallar los beneficios que comenzarán a recibir algunos pensionados el próximo mes.
De hecho, aunque el lugar fue escogido principalmente porque la mayoría de sus residentes utiliza gas licuado para sus cocinas y la parafina para la calefacción, los vecinos eran adultos mayores, quienes reciben una pensión de $ 80 mil o $ 90 mil, y que -según le contaban a Velasco- gastan cerca de $ 30 mil al mes en parafina y gas licuado.