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21 de julio de 2008

POLÍTICA

Pugnas internas y denuncias de fraude provocan ruptura en partido de ex DC

El partido que creció bajo el alero de Jorge Soria hoy se debate entre dos bandos irreconciliables. De un lado están los históricos, y al otro los colorines, con  Jaime Mulet a la cabeza.

Daniel Labarca


19/07/2008 - 14:58

Un nuevo episodio controversial se incorpora a la bitácora del Partido Regionalista Independiente (PRI). La colectividad, que nació bajo el alero del ex alcalde de Iquique Jorge Soria, hoy vive una guerrilla, en la que dos bandos se disputan el poder.

De un lado están los autodenominados "históricos", liderados por Juan Carlos Moraga. El dirigente había sido cuestionado en 1988, por inscribir el Partido Socialista Chileno y luego llamar a votar nulo en el plebiscito -lo que fue visto como un apoyo al Sí- y se hizo cargo del PRI en 2007 tras la marginación de Soria y su hijo Mauricio, que entonces presidía esa tienda.

Del otro lado están los colorines que renunciaron a la DC junto al senador Adolfo Zaldívar, quien no milita en el partido. El grupo está encabezado por el diputado Jaime Mulet, quien el 17 de mayo pasado pasó a engrosar las filas del PRI junto a sus pares Eduardo Díaz y Carlos Olivares. Mulet fue ungido dos semanas después como timonel por Moraga, quien quedó como vicepresidente.

"Yo lo proclamé, porque coincidíamos con la corrección al modelo", recuerda Moraga, quien ahora acusa que la presidencia de Mulet es ilegítima. ¿La razón?: no cumplir el requisito de antigüedad (seis meses de militancia) para ejercer el cargo.

Ayer, de hecho, el tribunal supremo de la colectividad acordó expulsar a Mulet y suspender por un año la militancia de Olivares y Díaz. La medida debería ser oficializada el lunes ante el Servicio Electoral, que aún reconoce como legítima la directiva encabezada por Mulet.

Los colorines desestiman todas las acusaciones. E incluso Mulet encabezó una reunión de directiva el jueves pasado, donde se dictaminó la suspensión de Moraga. Ahí se lo culpó de "suplantarlo" en cartas enviadas al Servel. El ex presidente del PRI, en tanto, dice que el fallo no es válido, pues votaron directivos designados "a dedo" por su contrincante.

CONVULSIONADA HISTORIA
Mientras el Servel decide cuál de los bandos tiene la razón, la convivencia del PRI se deteriora a partir de un sinfín de denuncias cruzadas. Los históricos acusan que Mulet firmó cuatro documentos partidarios sin la venia de un juez de fe y fijó como domicilio la oficina particular que tiene en calle Miraflores.

"Él tiene una corte de operadores políticos, que se maneja desde la oficina de Zaldívar", sostiene un miembro de los históricos: el secretario general del PRI, Ricardo Fernández.

Los colorines, en tanto, acusan a sus detractores de querer "beneficiarse" de la recolección de firmas que  han liderado en las últimas semanas.

Las rencillas de los últimos días han reflotado traumáticas experiencias de la colectividad. En 2006, el Partido Acción Regionalista (PAR), que lideraba Jorge Soria, se fusionó con el Partido Acción Nacionalista Independiente (ANI), para formar el actual PRI. El alcalde iquiqueño instaló a su hijo Mauricio a cargo de la colectividad, pero la facción proveniente del ANI  -liderada por Fernández- presionó hasta desalojar a los Soria del poder.

En los primeros meses de este año, el PRI volvió a estar en la polémica, luego de su fallida negociación con ChilePrimero -entidad presidida por Fernando Flores- para alcanzar un acuerdo para las municipales.

Además, el propio Moraga se vio involucrado en un duro cruce de acusaciones con el timonel PS, Camilo Escalona, luego que Zaldívar -en su calidad de presidente del Senado- dictara la inadmisibilidad de un proyecto de ley vinculado a la defensa de los DD.HH.

Escalona acusó al senador de estar coludido con Moraga -a quien sindicó como informante de la CNI- para favorecer el término de los juicios por violaciones a los DD.HH. Y el ex socialista retrucó, acusando al timonel de haber participado en las escuelas de la Stasi en la ex RDA.

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