8 de agosto de 2008
La Mandataria reveló que en su decisión pesó que al juez sólo le quedan siete u ocho meses para jubilarse del Poder Judicial.

Presidenta Michelle Bachelet
Una sentida alusión al grave estado de salud del presidente de la Cámara de Diputados, Juan Bustos (PS), dio inicio a la cena que Michelle Bachelet compartió la noche del martes con la bancada socialista, en Cerro Castillo. "Aquí debería haber 15 y hay sólo 14", dijo emocionada la Mandataria e hizo notar la ausencia del abogado, internado en la Clínica Alemana.
El tenor de comienzos de la cita -que se prolongó por cerca de cuatro horas y donde degustaron entrada de pulpo, carnes rojas con puré y mousse de chocolate- marcó el ánimo distendido y amigable del encuentro, muy distinto al de las reuniones que Bachelet sostuvo, por ejemplo, con el PRSD y el PPD, a quienes enrostró en duros términos su decisión de competir en dos listas en la elección de concejales.
Fue en ese contexto que Bachelet sinceró con los asistentes -además de los diputados estaba el comité político- lo difícil que fue para ella proponer el nombre del ministro Alfredo Pfeiffer para integrar la Corte Suprema.
"Me tuve que tragar el sapo", afirmó coloquialmente la Mandataria, según comentaron seis diputados presentes en la cita. Según esta versión, Bachelet se lamentó de que los mayores costos de la fallida nominación los terminó asumiendo ella, aun cuando el nombre de Pfeiffer había surgido de un acuerdo alcanzado entre senadores oficialistas y de la Alianza, para asegurar la anterior elección de Haroldo Brito en la Suprema.
La Mandataria se explayó por cerca de media hora en el tema y explicó que a pesar de que la Suprema históricamente ha incluido a Pfeiffer en la quina que presentan al Ejecutivo para la renovación de la corte, ella siempre lo había desestimado, pero que esta vez lo nominó porque se le dijo que era la única manera de lograr el ascenso de Brito al máximo tribunal.
"Por Brito, bien valía la pena Pfeiffer", comentó Bachelet, quien, además, relató que había tomado la decisión tras realizar varias consultas, entre ellas a un reconocido abogado de derechos humanos del partido. Entre sus consideraciones, reveló Bachelet, también pesó el argumento de que al ministro sólo le quedan siete u ocho meses para cumplir los 75 años, edad reglamentaria para que los jueces se jubilen del Poder Judicial.
Una y otra vez Bachelet se quejó, sin embargo, de que los senadores no cumplieron un acuerdo y que el rechazo la dejó en posición incómoda, porque apareció avalando a un personero cuestionado por grupos pro DD.HH. Al criticar a quienes rechazaron su propuesta, la semana pasada ya había dicho que "no me doy gustitos personales, y cumplo la palabra empeñada".
Bachelet aludió al ex mandatario Eduardo Frei -a quien apuntó como el responsable de los votos en contra de algunos senadores socialistas, y de la presidenta de la DC, Soledad Alvear-, aunque se manifestó "dolida" por la postura del timonel PS, Camilo Escalona, quien se abstuvo en la votación.