latercera.cl

8 de mayo de 2008

MUNDO

Autoridades estadounidenses afirman que más de 100.000 personas habrían muerto en Myanmar

La magnitud de la catátrofe obligó a la Junta a autorizar el envío de un avión con 25 toneladas de ayuda humanitaria para las víctimas.


07/05/2008 - 14:38

La devastación en Myanmar parece ser mayor de lo que se cree. Una diplomática estadounidense en el país afirmó que tiene informaciones que señalan que la cifra de muertos por el ciclón Nargir podría superar los 100.000, casi cinco veces más que los números oficiales suministrados por la Junta Militar birmana.

"La información que estamos recibiendo indica que bien pueden haber más de 100.000 muertos en el área del delta", dijo Shari Villarosa, encargada de negocios de la embajada estadounidense en Myanmar en una teleconferencia desde Rangún. Hasta el momento, según la Junta Militar que gobierna la ex Birmania hay 22.500 muertos y 41.000 desaparecidos.

La magnitud de la catátrofe obligó a la Junta a autorizar el envío de un avión con 25 toneladas de ayuda humanitaria para las víctimas, comunicó una responsable de Naciones Unidas (ONU). Las últimas informaciones del organismo internacional señalan que cerca de un millón de personas perdieron sus hogares y más 5.000 kilómetros cuadrados de tierra quedaron cubiertos por el agua tras el devastador paso del ciclón Nargis en la zona del delta de Irrawaddy.

La aprobación de las autoridades birmanas fue comunicada tras una reunión entre representantes del gobierno y de Oficina de Ayuda Humanitaria de Naciones Unidas (OCHA) celebrada ayer en Nueva York. El avión despegará de una base logística de la agencia de la ONU en el sur de Italia. Por el momento se está preparando el cargamento y finalizando los trámites correspondientes.

La portavoz de OCHA, Elizabeth Byrs, señaló que se espera la confirmación de la partida en ese mismo avión de un pequeño equipo de la oficina de la ONU para realizar una primera evaluación internacional de las necesidades más urgentes. Mientras tanto, poco pueden hacer los trabajadores humanitarios que operan en la zona de la catástrofe. El único personal que las agencias de la ONU tienen ahora en Myanmar son pequeños equipos del Alto Comisionado para los Refugiados (ACNUR) y de la Organización Mundial de la Salud.

La zona sur del país fue una de las más afectadas por el paso del ciclón, especialmente la ciudad de Rangún, la mayor de la antigua Birmania. Con machetes, hachas, sierras y pocas herramientas más, la población de Rangún lucha por recuperar los servicios básicos destrozados por Nargis. Las prestaciones de la Junta Militar son nulas por ahora en una urbe de cinco millones de habitantes, que presenta una estampa repleta de postes eléctricos arrancados de cuajo y cables de tendido y generadores de alta tensión tirados por los suelos desde el pasado sábado.

El dolor y la gravedad de cientos miles de personas recrudece mientras pasan las horas. Según la prensa estatal, la zona más devastada es la situada en torno a la localidad de Bogalay, a unos 90 kilómetros al suroeste de Rangún y a la que únicamente se puede acceder navegando o en helicóptero. Unas 10.000 personas han perdido la vida y casi el 95% de las viviendas han quedado reducidas a escombros.

"La ayuda a la región del delta está llegando a cuentagotas, no existen los recursos ni las infraestructuras para llevarla hasta allí", explicó un empleado birmano de una de las pocas organizaciones humanitarias internacionales autorizadas por el régimen para trabajar en el país. La Junta Militar impuso en 2006 restricciones al desplazamiento de los trabajadores de las agencias de ayuda de la representación de Naciones Unidas.
Agencias

EL DÍA