12 de mayo de 2008
La oposición liderada por Hizbolá dijo que mantendría una campaña de "desobediencia civil" hasta que todas sus demandas sean cumplidas.
Esta manañana tropas libanesas recorrieron las calles de Beirut, luego de que combatientes de Hizbolá se retiraron de las áreas capturadas en enfrentamientos con partidarios del gobierno y en los que fallecieron 39 personas.
Durante la noche, se registraron enfrentamientos en Trípoli, la segunda mayor ciudad del Líbano, entre hombres armados a favor y en contra del gobierno. Fuentes de seguridad dijeron que al menos dos personas murieron y cinco resultaron heridas. La policía señaló que la cantidad de víctimas de los cinco días de enfrentamientos en Beirut y otros lugares llegaba a 44 muertos y 128 heridos.
Cientos de soldados apoyados por vehículos blindados establecieron bloqueos en las calles y tomaron posiciones la zona musulmana de la capital. No había hombres armados a la vista, pero jóvenes mantenían barricadas en algunos caminos principales, asegurándose de que los puertos aéreos y marinos de Beirut permanezcan cerrados.
La oposición liderada por Hizbolá dijo que mantendría una campaña de "desobediencia civil" hasta que todas sus demandas sean cumplidas. El grupo político que posee un brazo armado y es apoyado por Irán y Siria, señaló ayer que ponía fin a su presencia armada en Beirut después de que el Ejército revirtió las decisiones del gobierno en su contra.
Si bien las tensiones se han reducido levemente en Beirut, se han registrado pocos avances en los esfuerzos por resolver las disputas políticas centrales que llevaron al Líbano a su peor crisis desde la guerra civil de 1975 a 1990. "A nivel de lo que provocó la crisis inmediata, estamos a medio camino de resolverlo", dijo Paul Salem, directo del Centro Carnegie de Oriente Medio en Beirut. "Parece que hemos pasado ese problema inmediato", señaló, pero agregó que no hay una solución a la vista a la crisis mayor.
Hezbollah tomó el control de gran parte del oeste de Beirut el viernes, después de que sus combatientes expulsaron a los partidarios de la coalición gobernante que se opone a Siria. Los enfrentamientos comenzaron después de que el gobierno dijo que estaba tomando medidas contra la red de comunicaciones militares de Hizbolá y despidió al jefe de seguridad del aeropuerto de Beirut, quien tiene lazos cercanos con el grupo.
En tanto, el gobierno estadounidense, que considera a Hizbolá como un grupo terrorista señaló que esperará ver como se dan las cosas. "Esperamos ver que la tendencia continúe y que Hizbolá detenga sus esfuerzos de desestabilización", afirmó el portavoz de la Casa Blanca, Gordon Johndroe.
Irán culpó a Washington y dijo que apoyaba una solución interna de la crisis política en Beirut. "Estados Unidos está interfiriendo directamente en los asuntos internos del Líbano y al mismo tiempo está culpando a otros, acusando a otros de interferir en el Líbano", dijo el portavoz del ministerio de Relaciones Exteriores iraní, Mohammad Ali Hosseini.
Por su parte, el Papa Benedicto XVI lanzó un llamado a encontrar cuanto antes la paz en Líbano y exhortó a las partes a abandonar la lógica de la "contraposición agresiva" que lleva al país "hacia lo irreparable". "Exhorto a los libaneses a abandonar esta lógica de contraposición agresiva que está llevando su querido país hacia lo irreparable", dijo el Pontífice desde la plaza de San Pedro.
Benedicto XVI afirmó haber seguido "con profunda preocupación" en los últimos días la situación en Líbano, "donde, a la parálisis de la iniciativa política siguió, primero, la violencia verbal, y después, los enfrentamientos armados, con numerosos muertos y heridos".
Agencias