17 de mayo de 2008
Hoy se emitió un decreto que dice que se tomarán acciones legales contra cualquiera que sea hallado acumulando o vendiendo suministros de emergencia.

Torrenciales precipitaciones tropicales cayeron hoy sobre la zona del delta del Río Irrawaddy en Myanmar, empeorando la miseria de unos 2,5 millones de sobrevivientes desamparados tras el paso del Ciclón Nargis y afectando los esfuerzos de ayuda del gobierno.
Pese a la última tormenta, que posiblemente convertirá en lodo los caminos ya dañados en una región cubierta por pantanos, los generales gobernantes de la ex Birmania insistieron en que sus operaciones de ayuda funcionan sin contratiempos.
Sin embargo, emitieron hoy un decreto en periódicos estatales que dice que se tomarán acciones legales contra cualquiera que sea hallado acumulando o vendiendo suministros de emergencia, en medio de rumores de que hay unidades militares locales que expropian camiones de comida, agua y ropa.
Si los suministros de ayuda no llegan a los afectados en cantidades mayores, los gobiernos extranjeros y grupos de ayuda dicen que existe una amenaza real de enfermedades y hambruna.
El principal funcionario de ayuda de la Unión Europea se reunió el jueves con ministros en Rangún y los instó a aceptar a los trabajadores de ayuda internacionales y a equipamientos esenciales para evitar que siga creciendo la cifra de muertos, que según la Cruz Roja podría llegar hasta 128.000.El viaje, como muchos otros previos, no dio resultados.
"Las relaciones entre Myanmar y la comunidad internacional son difíciles", dijo Louis Michel a Reuters. "Pero ese no es mi problema. No es el momento de las discusiones políticas. Es tiempo de entregar ayuda y salvar vidas", agregó.
MÁS DE 43 MIL MUERTOS
La Junta Militar de Birmania elevó por encima de los 43.000 la cifra de fallecidos por el ciclón Nargis, casi cinco mil más que la víspera, según el último recuento.
El diario oficial "New Light of Myanmar", que el régimen emplea para difundir sus mensajes, informó de un total de 43.318 muertos frente a los 38.591 que había admitido el anterior, y mantuvo los desaparecidos en 27.838.
Pero desde hace dos días, la Federación Internacional de la Cruz Roja calcula entre 68.833 y 127.990 víctimas mortales, y Naciones Unidas también habla de más de cien mil fallecidos y de 1,6 a 2,5 millones de damnificados.
Las agencias humanitarias, frustradas por el veto de la Junta Militar a los cooperantes extranjeros, sostienen que sólo unas 270.000 personas han tenido acceso hasta ahora a la ayuda donada por la comunidad internacional.
El Gobierno birmano insiste en repartir a su criterio y a través de sus propios funcionarios el material de emergencia, de lo que recelan las ONG, que denuncian que los puestos de control militares confiscan la ayuda destinada a las víctimas del ciclón.
Mediante su poderoso aparato de propaganda, el régimen oculta a la población la auténtica magnitud del desastre y no deja de divulgar imágenes del jefe de la Junta Militar, Than Shwe, y otros generales, dando ayuda a los damnificados.
Sin embargo, no muestra ni menciona los miles de cadáveres que todavía flotan en el agua putrefacta del delta del río Irrawaddy, la zona más afectada.
Agencias