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17 de mayo de 2008

MUNDO

Ultimos miembros de secta rusa abandonan su cueva subterránea tras meses de aislamiento

Los nueve fieles mantienen un estado de salud "aceptable", luego que estuvieran más de seis meses encerrados.


16/05/2008 - 08:04

Después de medio año esperando el fin del mundo ocultos en una cueva subterránea, los últimos miembros de una secta rusa volvieron a ver hoy la luz del sol.

"Esta mañana salieron todos a la superficie", dijo Vladímir Provorótov, jefe de la administración del distrito de Bekosvk, quien precisó a la agencia Interfax que en la cueva quedaban nueve personas.

El estado de salud de los fieles es relativamente "aceptable", dijo el portavoz de las autoridades de Pensa, 600 kilómetros al sureste de Moscú.

Explicó que los miembros de la secta apocalíptica accedieron poner fin su encierro bajo tierra después que los socorristas les explicaran que existía peligro de envenenamiento por la presencia de la cueva de los cadáveres de dos sectarias, que fallecieron hace varias semanas.

En noviembre del año pasado, 35 miembros de la secta "La auténtica Iglesia Ortodoxa Rusa" se encerraron en la cueva para esperar la llegada del fin del mundo.

A finales de marzo y principios de abril, 24 sectarios, entre ellos cuatro niños, salieron a la superficie tras sendos derrumbamientos de tierra.

Los sectarios habían anunciado su intención de abandonar su encierro el 27 de abril, cuando se celebró la Pascua Ortodoxa en Rusia, pero luego desistieron de su propósito y declararon que subirían a la superficie no antes de mediados de junio, cuando se festeja la Trinidad.

En el habitáculo subterráneo los sectarios hicieron acopio de víveres, agua y varias bombonas de gas y bidones de gasolina, suficientes para resistir varios meses.

El líder de la secta, Piotr Kuznetsov, es un ingeniero de 43 años al que hace varios años le fue diagnosticada esquizofrenia tras proclamar que era un profeta y que recientemente anunció la inminente llegada del Anticristo.

Un grupo de psiquiatras de la Fiscalía rusa declaró que Kuznetsov, detenido por la policía en noviembre, sufre de "demencia". El sujeto, que hace unas semanas intentó suicidarse, podría ser condenado a tres años de cárcel por crear una organización religiosa por medios violentos, incitar al odio religioso y estar en posesión de literatura extremista.

Según la Asociación de Centros de Estudio de Religiones y Sectas, en Rusia existen en torno a 80 sectas y cultos con entre 600.000 y 800.000 miembros, en su mayoría surgidos tras la desintegración de la URSS aprovechando el vacío ideológico y espiritual dejado por la caída del comunismo.
Agencias

EL DÍA