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19 de mayo de 2008

MUNDO

Comienzan en Dublín conversaciones para prohibir el uso de bombas de racimo

El encuentro, organizado por el Gobierno irlandés, debería culminar con la firma de un "tratado histórico" sobre este tipo de armamento que mata y mutila indiscriminadamente a miles de civiles.


19/05/2008 - 02:56

Representantes de más de cien países se reúnen desde hoy y durante doce días en Dublín para lograr un acuerdo internacional que prohíba el uso, fabricación, distribución y almacenamiento de las bombas de racimo o de fragmentación.

El encuentro, organizado por el Gobierno irlandés, debería culminar con la firma de un "tratado histórico" sobre este tipo de armamento que mata y mutila indiscriminadamente a miles de civiles en conflictos como el libanés o afgano, explicaron fuentes oficiales.

A pesar de la importancia de este evento, los principales productores y usuarios de este tipo de armas (Estados Unidos, Israel, Rusia, China, India y Pakistán) han anunciado que no asistirán a la reunión.

La Conferencia de Dublín se enmarca dentro del denominado "Proceso de Oslo", que se inició hace un año en la capital noruega con el fin de ilegalizar el uso de las que se han definido como las armas convencionales más mortíferas, pues el 98 por ciento de sus víctimas son civiles.

El proceso continuó en diciembre pasado en Viena y dos meses después en Wellington, donde 83 países suscribieron una declaración en favor de la prohibición de las bombas de racimo.

A este respecto, el ministro irlandés de Asuntos Exteriores, Michéal Martin, se ha comprometido a trabajar para poner punto final a ese proceso con la adopción en Dublín de un "Tratado al más alto nivel".

"Tenemos muchas esperanzas de lograr un resultado exitoso. Durante los últimos meses se ha hecho un trabajo muy sólido y ahora creo que hay buena voluntad política", ha declarado Martin.

El jefe de la diplomacia irlandesa pronunciará hoy el discurso de apertura de la conferencia, a la que también asisten más de 250 Organizaciones No Gubernamentales (ONG) agrupadas en torno a la llamada Coalición contra las Bombas de Racimo.

En la actualidad, más de 30 países fabrican este tipo de armamento, que se distribuye en más de 70 estados, entre ellos España, a través de las empresas Instalaza y Explosivos Alaveses (Expal).

Las bombas de racimo son consideradas muy peligrosas y letales porque se abren en el aire y dejan caer cientos de pequeñas bombas del tamaño de una lata de refresco, muchas de las cuales no llegan a estallar al caer al suelo y se convierten en minas.

EFE

EL DÍA