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6 de noviembre de 2008

MUNDO

Elección de nueva mascota de Obama desata polémica nacional en EEUU

El origen del perro presidencial ya se ha convertido en una mini cuestión de estado: perro de raza, mezcla, o proveniente de un centro de acogida para perros abandonados.

DPA


06/11/2008 - 13:33

Una promesa que Barack Obama deberá cumplir con todas las de la ley es la que hizo en su discurso la noche del triunfo, en calidad de Presidente electo pero ante todo como padre, a sus dos hijas Sasha(7) y Malia (10), al asegurarles que junto a ellas, se mudará a la Casa Blanca también un perro. Desde entonces, en todo el país se ha puesto en marcha una maquinaria para determinar de dónde saldrá el flamante "first puppy", como se conoce al fiel perro sin el cual cuesta mucho imaginar a un Presidente estadounidnese paseando por los jardines de la Casa Blanca o su residencia de descanso en Camp David.

Cualquiera sea la decisión que adopten, a los Obama no les resultará nada fácil tomarla. "Después de todo deben saber que cuanto hagan será visto desde una óptica política", señaló el diario The New York Times. De hecho, el origen del can presidencial ya se ha convertido en una mini cuestión de estado: perro de raza, mezcla, o proveniente de un centro de acogida para perros abandonados.

La idea original de Obama es que el nuevo perro sea un golden retriever, pero los ciudadanos se mostraron poco entusiasmados dado que para muchos la idea de que sea un pura raza es algo elitista. Una asociación protectora de animales ya recolectó 50.000 firmas y en un petitorio hizo llegar a Obama el pedido de que su próximo "puppy" sea de un hogar para perros.

La presión de la opinión pública se ha vuelto tan fuerte, que el futuro Presidente y ex asistente social Obama manifestó abiertamente en una entrevista su simpatía con la idea de "salvar" a un perro. La asociación protectora de animales "Humane Society of the United States" elogia esta decisión como una auténtica noticia de esperanza y de cambio para todos los perros que se encuentran en los centros de acogida a la espera de ser adoptados.

Una encuesta reveló que la mayoría de los estadounidenses querría ver un perro poodle en la Casa Blanca. La revista The New Yorker ya ofreció incluso algunas opciones de nombres, como "Bark Obama", "Swing Vote" o "Checkers". "Ponle un poco de lápiz labial, y bautízalo con el nombre de Sarah", en alusión a la candidata republicana por la vicepresidencia Sarah Palin, propuso un lector del diario británico The Guardian en un foro online del periódico.

Como quiera que se lo llame, lo cierto es que la nueva mascota de los Obama no podrá evitar las comparaciones con los perros de presidentes anteriores. El terrier escocés de George W. Bush posó por última vez con la prestancia propia de quien se sabe el elegido entre todos los perros del mundo para la fiesta de Halloween, con el cuello elegantemente recubierto con una bandera estadounidense como pañuelo. Próximamente, sin embargo, tendrá que habituarse a un entorno algo menos fastuoso. Su amiga "Miss Beazley" de Laura Bush, la todavía primera dama, también se está preparando a vivir en un ambiente algo menos ampuloso. Cuando el tiempo se lo permitía, el presidente Herbert Hoover acompañaba personalmente a  "King Tut" su ovejero a hacer sus necesidades. Otro ex presidente, Lyndon B. Johnson, llamó a su perro "Him".

Durante la era de Bill Clinton, el labrador color café que reaccionaba al nombre de "Buddy" fue un obsequio de amigos. El gato de los Clinton, "Socks" llegó a alcanzar estatus de culto, con páginas de internet propias y numerosos fans. Debido a los permanentes conflictos de poder con el perro "Buddy", el ex "primer gato" está siendo cuidadosamente atendido ahora por una amiga de la familia Clinton.