7 de noviembre de 2008
Los ataques de sicarios han aumentado en los últimos años en Lima y son principalmente ajustes de cuentas entre bandas criminales o vinculadas al narcotráfico, según las autoridades.
Un niño peruano de seis años le salvó la vida a su padre, un ex presidiario, al protegerlo con su cuerpo y rogarle a un sicario que no lo matara.
El pequeño acompañaba a su padre, identificado como Rolly Guzmán Corahua, de 31 años, que bebía con un amigo en una cantina del distrito de San Juan de Lurigancho, al este de Lima, cuando tres personas con los rostros cubiertos descendieron de una camioneta y los atacaron con armas de fuego.
Según relató la madre del pequeño al portal de internet del diario El Comercio, Guzmán Corahua y su amigo fueron heridos por los delincuentes, pero al parecer el que iba a ultimarlos se conmovió ante los ruegos del pequeño y abandonó rápidamente el lugar.
Guzmán, que trabaja en la confección de ropa, recibió un disparo en el abdomen, mientras que su amigo uno en la ingle derecha.
Los ataques de sicarios han aumentado en los últimos años en Lima y son principalmente ajustes de cuentas entre bandas criminales o vinculadas al narcotráfico, según las autoridades.