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15 de mayo de 2008

NACIONAL

Portaaviones nuclear de Estados Unidos llega a Valparaíso y genera expectación en la ciudad

A partir del mediodía comenzaron a desembarcar del George Washington cerca de dos mil de los 4.028 tripulantes de la nave con capacidad para desplazarse 18 años sin recargar combustible. Familias y estudiantes observaron el descenso.

Gabriela Sandoval


15/05/2008 - 06:03

Sigilosamente y cubierto por una densa bruma arribó ayer a Valparaíso el portaaviones nuclear George Washington, una virtual ciudad flotante y la segunda nave de guerra más grande del mundo. A partir del mediodía, organizados en largas filas y cargando un equipaje básico, los marinos comenzaron su desembarco de un buque que transporta a 4.028 tripulantes (el 15% de los cuales son mujeres), los que permanecerán hasta el domingo en la ciudad.

Entre las principales características del Washington está que puede trasladarse 18 años sin recargar combustible y tiene capacidad para transportar 75 aviones, aunque en este viaje lleve sólo 36, incluidos F-A 18 Hornet y el E-2 C Hawkeye. También posee lanzadores de misiles RIM-116 y ametralladoras giratorias Gattling de 30 milímetros.

Los cerca de dos mil efectivos que esperaban desembarcar llevaban un mapa de la ciudad y habían sido aleccionados sobre los sitios más seguros para visitar, preferentemente en grupos. "Dependiendo del trabajo que tengan pueden quedarse, pero la recomendación es que vuelvan cada noche, para tener la seguridad de que todos están bien", dice Bill Urban, vocero de la tripulación.

Esto, porque la tripulación promedia apenas 21 años. Se trata de jóvenes que terminaron su educación secundaria y se enrolaron en la marina, siendo destinados al buque por un plazo que puede llegar a seis años. Los marinos estaban entusiasmados por conocer la ciudad, comprar regalos y divertirse. "Me gustaría ir a Santiago, pues tengo familia allá. En Valparaíso nunca estuve y nos hablaron que es muy bonito", dice Víctor Hopkins.

La mayoría conoce poco del país y supieron de éste navegando por internet en su tiempo libre. Este es escaso, pues sus jornadas de trabajo duran hasta 12 horas, sin días libres y siempre vistiendo uniforme. Están conscientes, eso sí, de la expectación que despierta su visita, ya que el Consejo Superior de Turismo estima que gastarán unos $ 360 millones.

Incluso sabían del interés que despertó su llegada entre mujeres que ejercen el comercio sexual. De hecho, Investigaciones monitoreó el desplazamiento de varios buses con pasajeras que se trasladaron ayer a la zona. La policía realizó controles en burdeles, cabarets y cafés con piernas, como medida preventiva.

La vigilancia de Carabineros se incrementó a partir de la tarde, cuando los miradores y el borde costero comenzaron a llenarse de estudiantes, familias y curiosos. La custodia sería redoblada en la noche.

A las 6 de la mañana comienza la actividad en el Washington. A las 12 se sirve la principal de las 18 mil colaciones que se entregan diariamente a bordo, con un menú internacional que incluye especialidades italianas, mexicanas y comida rápida.

Las horas de distensión se aprovechan para usar internet, leer, ver películas o hacer deporte en cualquiera de los 16 gimnasios equipados de a bordo. Los más religiosos tienen a su disposición estudios bíblicos en la capilla, donde hay cuatro capellanes, tres protestantes y uno católico.

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