19 de mayo de 2008
Desde febrero a la fecha se han registrado al menos tres profanaciones en las que desconocidos robaron un cáliz con hostias consagradas, quemaron una Biblia y rayaron símbolos satánicos en el frontis.

Ante la consternación e indignación que existe entre los miembros de la comunidad Sagrado Corazón de Jesús, el obispo de Talca, Monseñor Horacio Valenzuela decidió oficiar, esta mañana, una misa de desagravio por los numerosos atentados antirreligiosos que se han registrado en esta capilla, en el último tiempo, los que fueron calificados como "un triste acto de fe", por la máxima autoridad religiosa de la zona.
"Si un hijo agrede a su madre, para sanar esas heridas, Dios escoge el camino del amor, y los otros hijos deben llenarla de cariño", señaló ,durante la homilía, monseñor Valenzuela, haciendo un llamado a la comunidad religiosa a redoblar su fe.
La comunidad cristiana Sagrado Corazón es una de las más antiguas de la ciudad de Talca, y está pronta a cumplir 40 años. Desde febrero hasta el domingo pasado se han registrado numerosos actos antirreligiosos, que han sido denunciados ante carabineros. El ministro de Comunión, Nelson Troncoso, relató que el domingo de la semana pasada, un grupo de desconocidos ingresó a la capilla y sustrajo un cáliz con hostias consagradas, dos copones y un reloj mural. Anteriormente ya habían ingresado al jardín, donde quemaron un Biblia y dejaron un escrito con amenazas de quemar la capilla. En febrero, se presume que el mismo grupo, escribió el número 666, Satanás y una cruz invertida en el frontis del edificio.
"Robar el santísimo es muy grave porque para nosotros, los católicos, tiene un gran valor, sin embargo, no saldremos a buscar culpables por las calles, sólo hacemos un llamado a esas personas a respetar la religión", sostuvo el miembro de la comunidad cristiana.
Al finalizar la homilía, el obispo de Talca lamentó los atentados y señaló que "no podemos llenarnos de rejas para evitar estas cosas que al final, si es que alguien lo hizo para dañar lo sagrado de la Iglesia hizo un gran acto de fe, un triste acto de fe, porque reconoce que aquí hay algo sagrado, entonces sin quererlo el que hace daño en el fondo está haciendo un homenaje, porque está diciendo, voy a dañar algo que es muy sagrado".