21 de mayo de 2008
El derrame detectado desde uno de sus tranques de relaves fue detectado en julio del año pasado.
Una multa de 500 unidades tributarias mensuales (UTM), equivalentes a más de 10 millones de pesos, aplicó la Comisión Regional del Medio Ambiente de la Región de Coquimbo a la cuprífera Compañía Minera Talcuna Ltda., como sanción por un derrame detectado desde uno de sus tranques de relaves, según comprobaron sendas visitas de inspectores de la Secretaría Regional Ministerial de Salud, el 4 de julio de 2007, y la Dirección General de Aguas, el 16 de mayo.
En sesión realizada en la tarde del miércoles, los integrantes de la comisión determinaron que la empresa (cuyo yacimiento se encuentra al interior de la comuna de Vicuña) incurrió en un incumplimiento de la resolución de impacto ambiental que autorizó su funcionamiento, de fecha 10 de febrero de 2004.
Según se comprobó en la instancia ambiental a partir de los cargos formulados por la Seremi de Salud, el escurrimiento de relaves llegaba hasta el fondo de una quebrada, generando un riesgo a la sanidad del medio ambiente y a la salud de las personas, principalmente por el posible escurrimiento de contaminantes a la napa del sector que contiene agua subterránea. Además, agravando la falta, se estableció que los directivos de la empresa sabían de la ocurrencia del derrame y, sin embargo, no lo habían notificado a las autoridades sanitarias.
Por su parte, la DGA acusaba a la firma de incumplir los compromisos formulados para obtener la autorización de funcionamiento de su tranque de relaves Yenny 1-2. “No se ha cumplido con la inspección de seguridad, un plan de inspección regular, un plan de inspección ante situaciones extraordinarias, un plan de procedimientos de emergencia durante la construcción-operación y un plan de prevención de riesgos ambientales y de contingencia para fallas del sistema de reciclaje de aguas claras y sistema de bombeo de relaves”, sostiene un informe de la autoridad hídrica.
“Se observaban filtraciones de relaves en los sellos de bombas y evacuaciones hacia la quebrada, lo que evidencia que los planes mencionados no existen o no se ejecutan. (...) Se constató en terreno que desde la bomba Nº3 de impulsión de relaves se estaba derramando pulpa de relave, producto del desgaste de los sellos de la bomba, la cual ingresaba a un agujero existente en el terreno y se conectaba a una tubería que descargaba directamente en la quebrada adyacente, formando una zona de apozamiento y estancamiento a, aproximadamente, 300 metros aguas abajo”, indica el texto, el cual sirvió como argumento para la resolución de la Corema.
Luego de resuelta la sanción por la Corema, la compañía sólo podría intentar una apelación ante la justicia ordinaria.