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20 de octubre de 2008

NACIONAL

La dramática historia de la pareja de Iquique que supo que tenía sida poco antes de morir

Dearnny Aguilar caía enferma constantemente desde 2004, cuando le hicieron un test de VIH que salió positivo. Sin embargo, no la llamaron para realizarle la contramuestra obligatoria.

Alejandra Lobo, Iquique.


19/10/2008 - 09:32

Dearnny Aguilay y Juan Sarabia

Dearnny Aguilay y Juan Sarabia

Fue como una novela de amor con mal final. Se conocieron jóvenes, se quisieron, casaron, tuvieron hijos y murieron con una diferencia de tres meses, a causa del mismo mal. Allí se termina lo romántico: no se envenenaron al estilo Romeo y Julieta, sino que fallecieron de sida, una enfermedad que los distanció durante sus últimos meses de vida, cuando recién supieron el diagnóstico.

Es la historia de Dearnny Aguilar (34) y Juan Sarabia (35), la pareja que se enteró que estaba enferma de VIH cuando estaban a punto de morir en el Hospital de Iquique. No es lo peor: allí ya le habían hecho el test de Elisa en 2004. Salió positivo, pero no la llamaron para la contramuestra, ni la notificaron. Murieron el 10 de julio y el 9 de octubre, respectivamente. Sus casos desencadenaron el escándalo que remece al Ministerio de Salud, por las irregularidades en la información del contagio a más de 100 pacientes, sólo en Iquique.

FUTURA SEPARACIÓN
A principios de los 90, la "negrita", como le decían a Dearnny, practicaba básquetbol. En un encuentro deportivo conoció a Juan, que jugaba en Cobreloa. Desde entonces se hicieron inseparables.

El pololeo duró dos años. "Estaban hechos el uno para el otro. Fue el segundo pololo de mi hija y se enamoró profundamente. Se llevaban muy bien, les gustaban los deportes, eran muy hogareños y se amaban", recuerda la madre de Dearnny, Gloria Campusano.

Se casaron y no tardaron en venir las hijas. Hoy tienen 12 y 15 años. Para mantener a la familia, Juan se convirtió en taxista. Dearnny prefirió dedicarse a labores de la casa.

Era tan dedicada que sus vecinos del pasaje Chucumata, donde siempre vivió, la consideraban una madre ejemplar, que llenaba de cuidados a sus niñas. A ellas y a Juan los regaloneaba preparándoles dulces y pasteles. Era la mayor de cuatro hermanos y se sentía responsable por ello, así que siempre iba a ayudar a su mamá: "Era una excelente hija, solidaria, dedicada absolutamente su familia".

Pero tras esa armonía, había un quiebre. A fines de 2003 su marido viajó a Brasil, donde le fue infiel. Allí él se habría contagiado de sida. A la vuelta contagió a Dearnny, quien no demoró en mostrar síntomas. A comienzos de 2004 comenzó con malestares en la garganta, que derivó en una infección. Además de la infidelidad, las constantes molestias, los resfríos y neumonías golpearon el presupuesto familiar y la pareja se separó momentáneamente.

Ese año le hicieron en abril el test de Elisa a Dearnny, y en 2005 volvió a caer hospitalizada por neumonía y herpes, cuadros que se repitieron hasta este año, cuando él también se agravó. Para ese entonces ya dependían de sus familias.

Dearnny creía que ambos tenían resfríos mal cuidados, pero no entendía por qué bajaban de peso. El 20 de junio quedó internada en la UTI. Allí le hicieron el test y se supo que ese resultado existía hacía cuatro años. Se le vino el mundo al suelo. "En medio de llantos y el enojo con su pareja, me dijo que lucharía por sus hijas, y que se separaría de Juan por lo que había hecho", asegura Gloria. No alcanzó a encararlo, porque Juan estaba internado desde mayo.

Gloria no le contó a su familia que Dearnny y Juan tenían sida hasta que ella estaba en estado terminal. Hubo recriminaciones por parte del hermano de la mujer y miedo en la familia. "Ha sido un calvario. Mis nietas son las más perjudicadas, perdieron a sus padres y la realidad pudo ser distinta si nos hubiesen dicho a tiempo el diagnóstico.

Podrían haber tenido tratamiento", lamenta Gloria. A las niñas las sacaron del colegio por miedo a las burlas.