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16 de mayo de 2008

TENDENCIAS

Afirman que música logra potenciar el sabor del vino hasta en un 60%

Estudio escocés-chileno demostró que un chardonnay se siente un 40% más fresco y disfrutable si se escucha a Nouvelle Vague, mientras que un cabernet sauvignon se optimiza 60% con la poderosa Carmina Burana, sugerencias que ahora las viñas podrían incluir en sus botellas.

Sebastián Urbina


15/05/2008 - 08:56

Si bien muchas personas han constatado que la comida suele entrar por la vista, ahora se ha comprobado que el vino entra por el oído. Este es el nuevo aspecto que revela un estudio escocés-chileno, que demostró que según el tipo de música que la persona escucha al momento de disfrutar de una copa, el sabor de la cepa se puede potenciar hasta en un 60%.

"Esto es algo que los conocedores de vinos intuíamos, pero ahora tenemos el respaldo científico de que así es", explica Douglas Murray, socio fundador de la Viña Montes y encargado de la sección comercial y de marketing. El trabajo "Montes music and wine experience" fue realizado en colaboración con el profesor Adrian North, jefe del departamento de Sicología Aplicada de la U. Heriot Watt, de Edimburgo, Reino Unido.

"El visitó nuestra viña y quedó impresionado con el hecho de que en la sala de barricas sonaban cantos gregorianos las 24 horas, como una forma adicional de mejorar los vinos", dice Murray. "Para esto nos basamos en estudios divulgados por National Geographic de que la música, por las ondas que emite, tiene un efecto físico -positivo o negativo- sobre las plantas y en el agua", agrega.

North propuso hacer el estudio con degustaciones, cuyos resultados fueron dados a conocer ayer en Londres. "Ahora los fabricantes de vino podrán recomendar cierta música para ciertos vinos", dijo este investigador a la BBC.

MELODÍAS Y CEPAS
En el estudio participaron 250 estudiantes a quienes se les ofrecía una copa de vino a cambio de su opinión. En la ocasión se usaron cuatro tipos de música: Carmina Burana de Off -poderosa y pesada-, Vals de las flores del Cascaneces de Tchaikovsky -sutil y refinada-, Just can't get enough de Nouvelle Lague -fresca y disfrutable- y Slow Breakdown de Michael Brook, que en el estudio se califica de suave y madura.

Al probar un vino chardonnay, por ejemplo, la percepción de las características "fresco y disfrutable" mejoró 40% cuando la música respectiva estaba sonando, mientras que los rasgos más suave y maduro sólo subieron 26% cuando esa música era la escuchada. En el caso de un cabernet sauvignon, el sabor cambió 25% con la música madura y fresca, mientras que su faceta de "rico y robusto" se potenciaba en 60% con una música poderosa.

Sicólogos de la universidad escocesa complementaron el estudio con sugerencias como el rock duro de Jimi Hendrix o los Rolling Stones para el cabernet sauvignon, o el aria Nessun dorma de la ópera Turandot de Puccini para dar especial brillo a un syrah 2006. Sobre estos hallazgos, el editor de la revista Wine and Spirit, David Williams, se mostró sorprendido de que la música tenga un efecto tan importante en el sabor del vino. "Quizás ahora veamos ofertas de una botella más un CD de Mozart gratis", añadió.

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