25 de mayo de 2008
Medidas como hervir el agua antes de ser consumida o dejar reposando en un jarro cuando está turbia, son sólo algunos de los consejos para evitar enfermedades digestivas.

Tras la noticia de que se harán cortes programados en diferentes comunas de la capital debido al frente de mal tiempo que azotó la zona centro-sur del país, bien valen un par de datos para poder enfrentar de la mejor manera este tipo de situaciones.
Lo más riesgoso en estos cortes de suministro de agua potable, es la amenaza de enfermedades digestivas, tanto por el agua turbia que sale de las llaves, como por la imposibilidad de necesidades tan básicas como lavarse las manos.
Según indica Michelle Matthey, enfermera del Centro de Formación Técnica ENAC, la mejor forma de reemplazar el agua potable es el agua mineral, pero el problema es que no siempre existen los recursos para comprarla.
Ante esto, la profesional recomienda usar el agua acumulada en el estanque del baño o incluso la de los camiones aljibe. Sin embargo, la profesiional es enfática en señalar que "toda agua que no haya salido directamente de la llave debe ser hervida, incluso la que está en el estanque porque, aunque es potable, estuvo estancada".
AGUA TURBIA
En tanto, la mejor alternativa para poder utilizar el agua turbia es "depositarla en un jarro y dejarla decantando, ya sea toda la noche o varias horas, para que el sedimento baje al fondo del recipiente", pues esta turbiedad casi siempre se debe a que el agua contiene tierra, y al dejarla reposar baja este sedimento, indica Matthey.
Una vez hecho este procedimiento, hay que hervirla durante 3 ó 5 minutos, para que todos los microorganismos mueran.
Por otro lado, Matthey señala que "es poco probable que niños mayores de cinco meses se enfermen por consumir esta agua sucia, pues constantemente están en contacto con la tierra y crean una barrera que les permite sobreponerse si es que llegaran a consumir agua de este tipo".
ENFERMEDADES
En caso que se presente algún caso de enfermedad digestiva, la manera de enfrentarlos es ingiriendo una dieta liviana, olvidándose de las frutas, verduras o fibra.
Y si se trata de niños menores de cinco años siempre hay que asistir a un centro asistencial.
Eso sí, Matthey señala que lo más importante a considerar en estos casos es evitar un cuadro de deshidratación que son comunes cuando hay vómitos y diarrea. Para hacerlo, se puede recurrir a líquidos fisiológicos y las sales de hidratación que se venden en farmacias. Y en caso de no poder comprarlas se pueden reemplazar con aguas de arroz o canela. “La persona afectada debe tomar un sorbo o una cucharadita cada vez que vomita, así se evitará que se deshidrate”, señala la profesional.
Por otra parte, es importante saber qué signos indican una deshidratación, pues en estos casos hay que consultar directamente a un especialista. Michelle Matthey los enumera: "Ojos hundidos, decaimiento, palidez, boca seca, y en niños llanto sin lágrimas. Además, se puede apretar la piel del tórax y, si existe deshidratación, ésta no vuelve a su lugar".