28 de mayo de 2008
La sonda Phoenix logró amartizar exitosamente tras diez meses de viaje hacia el planeta rojo y luego de una serie de proyectos fallidos.

El domingo a las 19.53 hora de Chile la sonda Phoenix logró exitosamente su objetivo: descender en tierra marciana tras 10 meses de viaje y más de 600 millones de kilómetros de recorrido.
El histórico acontecimiento, deja atrás una serie de expediciones fallidas que intentaron alcanzar el planeta rojo y que buscaron recoger muestras de cualquier rastro de material orgánico para determinar si alguna vez existió vida.
Esta vez, el último proyecto de la Nasa -el Phoenix-, tuvo éxito. Soportando tempeaturas de 1.400 °C, la nave ingresó a la atmósfera marciana a una velocidad de 20.000 kilómetros por hora, tras lo cual desplegó un paracaídas que redujo la velocidad a unos 400 km/h en 15 segundos.
La sonda -que tiene un peso de 350 kilos y que despegó el 4 de agosto de 2007-, expulsó su escudo térmico y logró aterrizar con éxito a una velocidad de 8 kilómetros por hora, en el círculo ártico de Marte. Tras ello, se enviaron las primeras imágenes captadas por la nave en blanco y negro.
OBJETIVOS DE PHOENIX
Desde ahora la sonda Phoenix comenzará una investigación que durará 90 días en la región polar norte del planeta rojo, para ello cuenta con tecnología para realizar estudios físicos y químicos y de esta manera saber si existen gérmenes o rastros de ADN que puedan determinar las condiciones para que el hombre llegue a este lugar en un futuro no tan lejano.
Durante esta exploración, el brazo robótico de aluminio y titanio -que puede excavar hasta 60 cm de profundidad-, tendrá que estudiar si el hielo se derritió en alguna época y deberá buscar rastros orgánicos en el terreno para determinar si alguna vez el lugar fue propicio para la aparición de vida.
VIDA EN MARTE
La nave Odyssey fue quien descubrió en 2002 la existencia de agua congelada a pocos centímetros de la superficie de la zona polar de Marte, transformándose en un área de interés para los científicos de la Nasa.
Este hallazgo generó gran expectación, pues aunque dicha área actualmente tiene temperaturas muy bajas que impiden la existencia de vida, se especula que en algún momento esta zona pudo estar iluminada por el Sol y, por lo tanto, tener agua líquida y algún tipo de organismo.
UNA LARGA CONQUISTA
La carrera por conquistar el planeta rojo comenzó en 1976, cuando las naves Viking de la Nasa pudieron estudiar la composición de la atmósfera y se tomaron imágenes en alta resolución de los volcanes, las huellas de lava y los cañones y acantilados.
Tras 20 años, la nave Mars Global Surveyor logró capturar datos sobre sitios para aterrizar, se pudieron elaborar mapas, identificar lugares en que pudo haber agua y se realizó un mapa 3D del polo norte del planeta. Sin embargo, producto de un error humano, a la nave se le agotó la batería, luego de 10 años de vida útil.
En 1999, se produjo uno de los fracasos más torpes, pues el satélite Mars Climate Orbiter fue enviado para monitorear la atmósfera marciana y para que para que fuera el contacto del robot Mars Polar Lander, el cual debía explorar la superficie del planeta.
Sin embargo y debido a errores en los cálculos (los que se hicieron en millas y luego fueron interpretados en kilómetros) la nave se quemó al entrar en la atmósfera marciana, y el robot apagó sus motores antes de tiempo, por lo que se estrelló.
En este largo caminar de exploración, el proyecto más exitoso fue la sonda Odyssey, que orbita Marte desde el 24 de octubre de 2001. El satélite ha enviado la más completa evidencia de la presencia de hielo en los polos, los que han sido confirmados por la sonda de la Agencia Espacial Europea Mars Express, que desde diciembre de 2003 envía información sobre el grosor de esta capa de agua congelada.
La última misión exitosa es la de los rovers Espíritu y Oportunidad, robots que recorrerán el planeta hasta el año 2009, recopilando datos sobre la composición del suelo y la topografía del lugar.