28 de mayo de 2008
Más de 100 países en desarrollo no están preparados para controlar el uso de biotecnologías, lo que supone un creciente riesgo a la bioseguridad mundial, según un estudio de la Universidad de las Naciones Unidas (UNU) difundido hoy.
El informe, del Instituto de Estudios Avanzados de UNU, señaló que las carencias de los países en desarrollo "son tan dominantes y amplias que en estos momentos no existe un sistema internacional de bioseguridad efectivo".
Sam Johnston, uno de los autores del estudio, declaró que la responsabilidad de estas carencias recae tanto en los países en desarrollo como en la comunidad internacional.
"Los países en desarrollo tienen que invertir para gestionar de forma efectiva, y vigilar, el uso de biotecnologías", dijo Johnston.
"Pero la comunidad internacional, específicamente los países desarrollados, tienen que mostrar liderazgo. Estos países no han cumplido con sus compromisos y no están jugando el papel que les toca", añadió el investigador.
En concreto Johnston se refirió a los recursos disponibles procedentes de países donantes que no solo son inadecuados para cubrir las necesidades actuales, sino que están siendo recortados.
El estudio estimó que en los últimos 15 años, solo se han invertido 135 millones de dólares en los países en desarrollo para su capacitación en biotecnologías.
En comparación, Johnston señaló que solo en el campo del desarrollo de las terapias genéticas, uno de los muchos sectores de la biotecnología, las empresas situadas en la costa del Pacífico estadounidense invierten en investigación y desarrollo 20.000 millones de dólares al año.
Una de las posibles consecuencias de esta falta de control sería "la proliferación de bioterrorismo".
Johnston señaló, igualmente, que la falta de preparación de los países en desarrollo con respecto a las biotecnologías permite que determinados intereses dominen las políticas gubernamentales o que se genere una dependencia de las naciones desarrolladas.