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16 de junio de 2008

TENDENCIAS

Fiestas pagadas en casas: jóvenes llegan a ganar más de $ 400 mil en una noche

En parcelas al aire libre o en casa de sus padres. En la montaña o en la playa. Una "rentable" moda que cobra fuerza entre jóvenes amantes de la diversión nocturna.

R. Acevedo /M. Olivares


15/06/2008 - 09:45

Camino a Farellones. El amplio patio de la parcela donde Felipe Díaz (23) vive con sus papás es familiar para sus decenas de amigos y cientos de "conocidos". Su casa también. Todos llegan de "visita" al menos un par de sábados cada mes, sin llevar nada: sólo tres mil pesos para "la entrada" y las ganas de carretear hasta el otro día, con desenfreno y sin restricciones de ningún tipo.

"Sólo hay prohibición para transitar por algunas áreas que están demarcadas con cintas", cuenta Felipe, estudiante de sicología y nuevo "emprendedor" de negocios relacionados con la bohemia y la vida nocturna en el barrio alto santiaguino.

Se trata de una moda que cobra fuerza entre jóvenes y adolescentes de sectores acomodados, que se organizan para pasarlo bien y, de paso, obtener jugosos dividendos económicos. Llegan a ganar entre $ 400 mil y hasta más de $ 1 millón en una sola noche. "Y todo puedes hacerlo sin invertir más de 30 lucas", agrega Felipe, quien además toca en una banda y se confiesa un carretero empedernido. "El que la lleva siempre es el que mejor lo pasa en estas fiestas", asegura sin un dejo de humildad.

Es que, en su caso, nunca ha tenido mayores problemas. Sólo un par de borrachos "barzas" por noche a los que ha tenido que invitar "cordialmente" a hacer abandono del hogar paterno, lugar que por ahora no tiene intenciones de dejar. Pero no todos corren con esa misma suerte. En diciembre pasado, una jovencita que hizo una de estas fiestas pagadas en su casa del sector oriente de la capital esperaba la llegada de unas 60 personas, pero llegaron más de 500. ¿El resultado?, cientos de adolescentes bebiendo en la vía pública, la llegada de carabineros y hasta periodistas.
 
Epicentros del nuevo carrete
No es de extrañar tanto alboroto si se considera que estas fiestas se difunden a través de "flayers" o volantes, que son enviados vía email a listas de amigos y conocidos de los organizadores. Así se corre la voz y la cantidad de chicos que accede a la invitación, todos ávidos por una larga noche de fiesta, carrete y alcohol, crece como una bola de nieve.

La Reina, Lo Barnechea, Camino a Farellones, Peñalolén, además de Viña del Mar y Maitencillo, en la V Región, son algunos de los principales epicentros del "carrete pagado hogareño", con fiestas periódicas que se difunden masivamente por internet. Es así que estos lugares se han convertido en los destinos más frecuentados por los "carreteros" de la zona central, en particular, aquellos que quieren pasarlo bien en una casa en lugar de ir a sumergirse en algún bar.

Así también, se enteró de estas fiestas hace un par de años Juan Pablo Orrego (22 años, diseñador gráfico), quien no tardó en ingresar al negocio. "La idea es que no se salga de control. Elijo bien a quien mando la invitación", aclara el muchacho. Dice que para evitarse problemas con sus vecinos -en un exclusivo condominio de Peñalolén- les avisa cuando se avecina un carrete.

Guardias y baños químicos
Cuidadoso y en extremo consciente -al menos eso afirma-, en su caso estas fiestas las realiza de preferencia en el verano, para no molestar a los niños del vecindario "en época de colegio". Al igual que la mayoría de quienes han ingresado al circuito, contrata guardias y consigue una "barra" para instalar en la casa mientras dura la fiesta y así ofrecer todo tipo de tragos a los invitados: "pero principalmente ron, pisco, vodka y cerveza", enumera. Un guardia no cobra más de $10.000 por su servicio una noche completa.

Requisitos que en opinión de Javier Vergara (26 años, ingeniero comercial), resultan indispensables para el éxito de esta clase de eventos. "También se consiguen baños químicos, especialmente para evitar que la gente entre al de la casa y pueda causar algún desorden". Lo ideal es dejar todo "el leseo" circunscrito al patio de la residencia, agrega.

Música y estilos
Junto a su hermana, de 29 años, realizan carretes en su casa de La Reina. "Mandan de paseo" a sus papás a la playa, con todo pagado, incluido un departamento, "para que los viejos se relajen". Y ellos sí que se pueden dar ese lujo. Aseguran que en la última fiesta de año nuevo se hicieron cuatro millones de pesos. "Cobramos 20 lucas la entrada", dice Javier.

En cuanto a música y estilos, los empresarios que triunfan en esta suerte de "carrete artesanal" se muestran profundos conocedores. Organizan la fiesta según al público al que quieren acceder. Reggaetón para los más "pendejos"; rock para los universitarios y música electrónica para los más adultos. Lo más riesgoso es embarcarse en fiestas dirigidas a los más adolescentes, coinciden.

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