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30 de junio de 2008

TENDENCIAS

Cirugías plásticas antes de los 18, el nuevo regalo de los padres

Las adolescentes chilenas comienzan a sumarse a una tendencia que lleva años en Norteamérica y Europa: prefieren una rinoplastía a la fiesta de los "15 años" y el implante mamario en vez del viaje al egresar del colegio.

Marisol Olivares


29/06/2008 - 10:07

Cuando María Paz se graduó de un colegio británico, su padre le regaló un viaje a Isla de Pascua. Sin embargo, al poco tiempo ella le pidió cambiar ese obsequio por otro menos tradicional, uno que mejoraría un aspecto de su físico que le acomplejaba. La respuesta de su padre, un médico cirujano, fue simple: si el costo era similar podía irse a pabellón en vez de embarcarse a Rapa Nui. A las dos semanas, se convirtió en una adolescente curvilínea que ya no necesitaba "push up".

Siguiendo un fenómeno que lleva años en Estados Unidos y Europa, son cada vez más las adolescentes chilenas que, al igual que María Paz, piden y reciben de sus padres una cirugía estética como regalo para fechas importantes. Y muchas veces son las madres las que hacen la oferta: "Cuando la mamá tiene implantes, es típico que trae a su hija entre los 14 y 16 para ver las posibilidades que hay de operarlas a ellas también", comenta el doctor Michael Sammann, director médico del Instituto de Cirugía Plástica de Santiago. En dicho centro, este tipo de intervenciones creció de seis casos en 2005 a 26 en 2007. 

La misma tendencia que se registra en otros cuatro centros de la capital dedicados exclusivamente a cirugía estética. Y que se confirma con las cifras oficiales: en el 2002 las menores de 19 años eran menos del 1% del total de operaciones estéticas, pero hoy son el 4%, a sólo un punto de Estados Unidos. En ese país, la Sociedad de Cirugía Plástica realizó una encuesta entre los especialistas y el 49% dijo que había operado a, al menos, una adolescente como regalo de sus padres. En Alemania, en la última Navidad, este tipo de intervenciones creció  en 25%.

Entre algunos centros de cirugía estética comenzó a circular ya la "Gift Card", sistema de venta que facilita el trámite: los padres pueden obtenerla por internet con cargo a la cuenta corriente o a la tarjeta de crédito. Una de las instituciones, incluso, trabaja con la tarjeta de pago de un supermercado.

LAS MÁS DEMANDADAS
En Chile, el 85% de las cirugías plásticas en adolescentes corresponden a rinoplastías, implantes mamarios y lipoaspiración.
En la consulta del doctor Pablo Alfaro, de la Clínica Tabancura, desde hace cinco años el regalo más demandado para el cumpleaños número 15 es la rinoplastía. "Es la edad que nos ponemos como límite para hacer una cirugía de nariz, no operamos a nadie menor", dice.

Los especialistas concuerdan en que los padres regalan a las jóvenes intervenciones quirúrgicas también en calidad de premio por haber logrado algo importante: terminar exitosamente el colegio u obtener un buen puntaje en la PSU e ingresar a la universidad.
 
ENTRE LA ÉTICA Y LA ESTÉTICA
El doctor Pablo Contreras, de World Laser Klinic, cuenta que en estos casos la ética del médico es muy importante. "A veces hay que mandar a los pacientes, no precisamente al pabellón, sino que al siquiatra", dice. Esto, porque muchas veces las adolescentes no están preparadas para enfrentarse al mundo con un cuerpo de mujer y porque la cirugía plástica no es una "varita mágica".

Recuerda el caso de una mamá que le regaló una liposucción a su hija de 15 años. La chica estaba feliz, se paseó con su cuerpo nuevo orgullosa de no haber pasado hambre ni un solo día. Pero al año siguiente, cuando iba a cumplir los 16, volvió a la consulta con un nuevo regalo de cumpleaños: había subido 12 kilos y quería repetir la operación. "Estos casos son difíciles y debe primar la ética del médico. Uno puede volver a operarla y no hacerse problema, pero a los 20 años esa niña seguro va a arrastrar cinco intervenciones", dice.

Cinco años después de que María Paz se aumentó el tamaño de su busto comenzó a sufrir un fuerte dolor: el implante mamario se había encapsulado y debió volver a pabellón. "Cuando estaba en la sala de espera había dos niñas de 14 ó 15 años que iban a probarse el tamaño del implante. Sentí ganas de decirles que no lo hicieran. Cuando eres chica todo es más dramático, lo físico importa tanto, pero cuando creces te das cuenta que lo que importa realmente es formar el carácter".

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