11 de julio de 2008
Greenpeace "sembró" hoy 200 ataúdes, con árboles encima, en la principal plaza de Ciudad de México, en protesta contra una campaña oficial de reforestación "que no resuelve la problemática forestal".
Más de 60 activistas, algunos de ellos con máscaras del presidente de México, Felipe Calderón, colocaron coronas funerarias y féretros con la leyenda "nuestros bosques, víctimas de Proárbol", nombre del programa gubernamental puesto en marcha en 2007.
"Estamos aquí de luto", dijo Héctor Magallón, coordinador de la campaña de bosques de Greenpeace.
La agrupación afirma que para combatir la depredación de los bosques hace falta frenar la tala ilegal, en lugar de impulsar campañas de reforestación, en las que uno de cada diez árboles plantados muere en el primer año de vida.
Además, dijo Magallón, de los más de 253 millones de arbolitos plantados por el gobierno al menos "52% corresponde a nopales forrajeros, agaves, magueyes y especies exóticas", que no contribuyen a paliar el impacto del cambio climático.
Según la organización ambientalista, Proárbol no resuelve la problemática forestal en México, donde se pierden "600.000 hectáreas de bosques al año", cifra que lo ubica en el quinto lugar en deforestación del mundo.
Durante la protesta, la activista Paloma Naumann exigió al gobierno modificar "la política forestal priorizando, fomentando y apoyando el manejo forestal sustentable" en vez "de priorizar, en 50% con el presupuesto federal, la reforestación, que no funciona".
Para Greenpeace, que denuncia que 50% de la madera mexicana se obtiene de manera clandestina, una solución urgente es endurecer las leyes contra los taladores ilegales.