8 de junio de 2008
La Comisión Nacional de Fomento Educativo tiene a su cargo estos instructores quienes enseñan a unos 350.000 alumnos en áreas rurales, indígenas o con difícil acceso a una enseñanza regular.

Los niños del Circo Romany asisten cada día, bajo una carpa, a las clases de Jessica Morales, una de las 35.000 instructoras comprometidas a impartir durante dos años enseñanza básica en áreas marginales de México a cambio de becas para sufragar sus estudios superiores.
La Comisión Nacional de Fomento Educativo (Conafe), dependiente de la Secretaría de Educación de México, tiene a su cargo a estos instructores, cuyas edades oscilan entre los 18 y los 25 años, quienes enseñan a unos 350.000 alumnos en áreas rurales, indígenas o con difícil acceso a una enseñanza regular, como son los circos y hospitales.
Jessica atiende a nueve menores de doce años, hijos de artistas y empleados del circo Romany, instalado esta semana en la localidad de Xonacatlán, en el Estado de México, a unos 150 kilómetros de la capital del país.
Sus alumnos, de entre 3 y 10 años, comparten una pequeña carpa levantada entre las autocaravanas que habitan los trabajadores circenses, donde reciben unas cinco horas de clases diarias que la instructora trata de repartir entre los diversos grados de preescolar y primaria que cursan los niños.
Según explicó, la educadora pretende dedicar la futura beca, de unos 1.500 pesos mensuales (unos 150 dólares), a pagarse los estudios de Comunicación, una materia en la que dice haber mejorado mucho gracias a su trabajo como instructora.
Desde hace una década, 38 circos mexicanos se benefician del programa de Conafe para comunidades escolares, donde otros tantos instructores enseñan a los niños, además de convivir y viajar dentro y fuera del país con los integrantes de este espectáculo.
A unos cien kilómetros al norte de Xonacatlán, en el municipio de San Felipe del Progreso, perteneciente al Estado de México, el más poblado del país, Alejandra Zenteno, de 18 años, atiende en la escuela "Octavio Paz" a una docena de preescolares, sobre los que dice que ya saben escribir su nombre pese a que ninguno rebasa los cinco años.
Esta joven dejó el bohemio barrio de La Condesa, en Ciudad de México, para asumir el compromiso de enseñar a estos pequeños en una apartada comunidad indígena de la etnia mazahua, integrada por unas 30 familias dispersas varios kilómetros a la redonda.
Sentada junto a sus alumnos en una más que digna aula, Zenteno relató a Efe que con la beca acabará con sus estudios de danza folclórica que no pudo continuar hace un año por su situación económica.
Mientras llega ese momento, se muestra encantada con la labor que realiza gracias a la iniciativa que la Conafe instauró hace 36 años para paliar la falta de un sistema educativo en más de 33.000 localidades con menos de 500 habitantes y que viven en situaciones de pobreza.
Para el delegado de Conafe en el Estado de México, Martín Piña, estos jóvenes "son héroes anónimos", a los que se les ha dado una pequeña capacitación para impartir "enseñanza multigrado", donde en una misma aula se atienden a alumnos de diferentes cursos.
Esta modalidad, según la Conafe, logra crear un ambiente de aprendizaje constante y fomenta la tutoría en la que los más grandes apoyan a los pequeños.
Los instructores reciben una vez al mes cursos de capacitación impartida por personal de mayor nivel académico, explicó a Efe Martín Piña.
La beca que obtienen por esta labor social es utilizada para apoyarles a cursar estudios superiores, como licenciaturas o carreras técnicas, por lo que entre los antiguos instructores se encuentran ya profesionales de todos los ramos, dijo el funcionario.
La mayoría de los 35.000 instructores repartidos por todo el país son originarios de las propias comunidades o de localidades aledañas aunque la dispersión de éstas obliga a los educadores a permanecer cerca de las escuelas.
Para ello, son los propios padres de familia los que pagan su manutención y se ocupan de albergarlos durante el periodo escolar.
Además, la Conafe distribuye material didáctico a otras escuelas del país entre más de 5 millones de alumnos.