6 de agosto de 2008
Una investigación de cinco años entre siete mil estudiantes dimensionó el nivel de las conductas desadaptivas que tienen los niños cuando inician su educación formal.
Poco se sabe acerca de la salud mental de los escolares chilenos. Cuál es su estado, qué conductas son predictoras del éxito académico o cuáles pueden llevarlos a ser adolescentes con problemas. Es lo que pretende el programa Habilidades para la Vida, de la Junaeb, con un proyecto que partió en 2002 y que ya muestra sus primeros resultados.
La investigación de cinco años entre 7 mil estudiantes concluyó que el 18% de los escolares de primer año básico presenta un perfil de riesgo que se asocia a alguna conducta desadaptativa. Esto quiere decir que son niños agresivos en exceso, hiperactivos, tímidos o con problemas atencionales. Sin embargo, el panorama no es tan realentador: Luego de una intervención sicosocial, estos alumnos aumentaron en ocho puntos su rendimiento en el Simce en cuarto año básico, el año 2005. Además, luego de pasar por la intervención, el 64% de los niños salió de su perfil de riesgo.
TORCER EL DESTINO
Sin una intervención especial -y considerando que no hay profesionales de salud mental en las escuelas ni en la red de salud que atiende a estos menores-, lo más probable es que este tipo de niños terminen en el fracaso escolar y en problemas como delincuencia, depresión y abuso de drogas, cuando lleguen a la adolescencia.
Torcer la trayectoria de estos niños y cambiarles la vida fue el punto de inicio de la labor del programa Habilidades para la Vida. Mediante una asociación con los municipios que presentan sus proyectos, los profesionales de Junaeb trabajan en una intervención que actualmente involucra a 1.090 escuelas de 114 comunas, atendiendo a más de 178 mil niños desde prekinder a tercero básico. Además, se trabaja con 9 mil profesores y 143 mil padres.
La intervención consiste en talleres de salud mental para los profesores, talleres de buen trato para padres, promoción de salud mental para todos los niños, intervención especial para el 18% que presenta un perfil de riesgo -cerca de 7 mil escolares- y derivación a especialistas externos de los casos más graves. Según Junaeb, el 3,5% de los niños de primero básico son diagnosticados como hiperactivos críticos y un 2,7% presentan síntomas depresivos.
VACUNA SOCIAL
Las investigaciones internacionales muestran que las habilidades que se desarrollan antes de los ocho años son determinantes en el éxito futuro de los niños. De ahí que la intervención temprana sea tan importante.
Sin embargo, el programa no alcanza para todos: aún falta cubrir el 70% de la matrícula vulnerable. Ana María Squicciarini, una de las coordinadoras del programa lo califica como una vacuna social, que además es de muy bajo costo: "El programa tiene un valor aproximado de 14 mil pesos por niño, y si lo pensamos en términos de presupuesto para cubrir todo el país, sólo necesitaríamos el 2% de lo que ejecuta Junaeb", dice.
Por ahora, el programa Habilidades para la Vida sigue ampliándose, más que en comunas, en número de escuelas. Por ejemplo, en Viña del Mar ya se aplica en 31 establecimientos. Aunque la idea es llegar a la mayor cantidad de niños posible, desde 2004 la prioridad son los niños que participan del programa Chile Solidario, pues allí es donde se han encontrado los más altos índices de riesgo en salud mental.