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16 de mayo de 2008

CULTURA

La influencia de Velásquez en el arte se expone en España

Las reinterpretaciones que Picasso hizo de Las Meninas son la gran atracción de la muestra que  también cuenta con obras de autores como el chileno Claudio Bravo.


15/05/2008 - 09:05

Las Meninas vistas por Picasso.

Las Meninas vistas por Picasso.

Los 400 años pasados desde que Velázquez pintara Las Meninas hasta que Picasso las reinterpreta han sido testigo, como se constata desde hoy en el Museo Picasso de Barcelona, de la influencia del primero en la tradición pictórica española y en el arte universal a través del autor del famoso Guernica.

En la exposición inaugurada hoy, que estará abierta al público hasta el 28 de septiembre, se exhiben cuatro lienzos de Velázquez, dos retratos de la reina Mariana de Austria y otros dos en los que aparecen las infantas Margarita María y María Teresa.

Confrontados a estas visiones impecablemente ejecutadas por Velázquez, a lo largo de la exposición el visitante descubre más de una docena de los 58 lienzos que Picasso pintó en 1957 en su estudio de La Californie, en Cannes (Francia), y que el artista donó al museo barcelonés en 1968.

El propio Picasso explica su actitud frente al cuadro original en el momento de la copia: "Y probaría a hacerlo a mi manera, olvidando a Velázquez".

Varias salas están consagradas a esa relación íntima entre Velázquez y Picasso.

En un primer bloque, se pone de relieve la importancia de Velázquez en otros artistas de la tradición barroca de los siglos XVII y XVIII, como Juan Bautista Martínez del Mazo o Juan Carreño.

En la segunda parte se recogen numerosas interpretaciones contemporáneas que dialogan no ya sólo con la obra velazqueña, sino también y ostensiblemente con las interpretaciones que hizo Picasso a mediados del siglo XX.

El espejo, ese elemento simbólico e inquietante de Las Meninas originales es motivo de inspiración en obras tan dispares como La Vista, del pintor hiperrealista chileno Claudio Bravo; Las Meninas III (2001), de Michael Craig-Martin; o El Ultimo Cuadro de Diego Velázquez (1968), de Giulio Paolini.

En otras ocasiones, el elemento común es uno de los personajes del cuadro, como la infanta Margarita, más o menos legible en cuadros de Manolo Valdés, Salvador Dalí, Fermín Aguayo o Antonio Saura, o la reina Mariana de la escultura pop de Manolo Valdés.

Junto a referencias más conceptuales que visibles, como sucede en la escultura Homenaje a Las Meninas (1958), de Jorge Oteiza, en el recorrido expositivo se pueden contemplar auténticos homenajes como en los casos de Philippe Comar en su obra Las Meninas (1978) o de Joel-Peter Witkin y su Las Meninas. Nuevo México (1987).

Comar construye una maqueta en la que propone al espectador viajar por el cuadro de Velázquez para observar su perspectiva y diversos puntos de fuga, pero dentro de una estructura tridimensional.

Witkin extrapola su homenaje a toda la pintura española a partir de Las Meninas, si bien introduce en su relectura elementos mironianos, la bombilla del Guernica de Picasso o fragmentos de obras velazqueñas que sustituyen a las copias de Rubens y Jordaens que aparecen en el lienzo de 1656.

Siguiendo esta misma línea se exhibe Las Meninas de Picasso (1973), obra en la que Richard Hamilton respeta la composición y perspectiva pero coloca a Picasso en lugar de Velázquez y sustituye los personajes de la corte de Felipe IV por figuras de obras picassianas.

Otros artistas ofrecen miradas críticas, más al estilo de Goya, como Las Infantas, de Antonio Saura; El Recinto, del Equipo Crónica, una sátira mordaz de las condiciones del arte moderno bajo el fascismo; o D'Après Las Meninas, de Cristóbal Toral.

Esta última pieza presenta el mismo espacio original, con una familia real ausente, y lleno de maletas abandonadas en una evocación de la esterilidad del exilio.
EFE

EL DÍA