26 de mayo de 2008
"Devil May Care" se presentará la próxima semana en Londres en un lanzamiento internacional.

El escritor británico Sebastian Faulk señaló que escribió "Devil May Care", la novela que continúa la serie de James Bond, para agradecer a Ian Fleming, el autor original de James Bond, personaje que proporcionó un seguro placer durante décadas a tristes existencias.
Faulk explicó en una columna para el diario "The Times" por qué le costó aceptar la propuesta de escribir la novela sobre Bond que en mayo pasado le encargaron los herederos de Ian Fleming.
La familia del autor original, coleccionistas de arte, filántropos y propietaria de un banco privado británico, lo invitó a escribir una nueva novela con el agente 007 como protagonista para celebrar el centenario del nacimiento del autor.
Él declinó la oferta y explicó que acababa de terminar una novela, "Human Traces", "una exploración de la conciencia humana a través de la psiquiatría y la evolución", en la que no había, señala, "un solo bikini".
La familia no dio su brazo al torcer e insistió en la propuesta, y Faulks, que no había leído a Fleming desde los doce años, cuando un compañero de colegio le habló de "Desde Rusia con Amor", volvió a leer aquellas novelas.
Faulks señala que le sorprendió muy positivamente el estilo de su fallecido colega, que describe como "limpio, periodístico, desprovisto de cualquier cliché" y agrega que le divirtió aquella lectura.
Siguió resistiéndose en aceptar la oferta, porque él escribía de la vida interior de los personajes y no de "explosiones bajo el agua".
Pero siguió pese a todo leyendo por orden cronológico las novelas de la serie Bond y poco a poco se fue gestando en su cabeza una posible historia que incorporara todo lo mejor de Fleming, desechando algunos puntos débiles.
Finalmente reservó seis semanas y se embarcó en la tarea, explica Faulks, su personaje es el Bond de Fleming, no el de sus distintos intérpretes en el cine: Sean Connery, Roger Moore o Daniel Craig.
Según explica, la familia de Fleming se mostró encantada de que hubiese vuelto "el viejo espía", como le dijo una sobrina del escritor.
Al nuevo Bond de Faulks no parece importarle lo políticamente correcto y, según explica el autor, "fuma y bebe tanto como siempre".
La "chica Bond" tiene, asegura Faulks, "mayor profundidad que las mujeres de Fleming, pero no a expensas del "glamour". El argumento "tiene algo más de complejidad política sin que ello afecta al ritmo" de la narración, dice el autor.
"Intenté imaginarme a un Fleming que hubiese recuperado su apetito por la vida y por su personaje e intenté escribir un libro que mostrase a ambos en su mejor forma", escribe Faulks.