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31 de mayo de 2008

CULTURA

Discípula de Claudio Arrau se presenta junto a la Sinfónica de Chile

Edith Fischer fue también alumna de la pianista Rosita Renard, antes de emigrar a EE.UU.para estudiar con el destacado músico chileno.


29/05/2008 - 16:31

Edith Fischer ha estado toda su vida conectada con la música. Hija de la pianista chilena Elene Waiss, fundadora de la Escuela Moderna de Música, recibió sus primerras clases en el piano de parte de ella para luego seguir sus estudios con la destacada artista Rosita Renard. Su talento era innegable, lo que la llevó a debutar con la Sinfónica de Chile a la edad de 12 años, hace ya seis décadas, tocando el Concierto KV 453 de Mozart, bajo la dirección del maestro Hernmann Scherchen.

A los 17 años, la prodigiosa intérprete obtuvo una beca que le permitió continuar sus estudios en Nueva York con el pianista chileno Claudio Arrau, el más destacado intérprete de este instrumento en nuestro país y uno de los más destacados ejecutantes del mundo. 

Esta experiencia la marcaría por el resto de su vida tanto profesional como íntimamente, y aunque ha vuelto a trabajar en varias ocasiones a nuestro país, el concierto que presenta mañana en el Teatro de la Universidad de Chile la reencuentra con el público nacional en una instancia que además de artística es familiar, ya que el director de este recital será su sobrino, Rodolfo Fischer. "Será un gusto enorme tocar por primera vez con él", afirma.

ALUMNA DE RENOMBRE
La relación que estableció con Claudio Arrau se mantuvo a lo largo de los años y hasta poco antes de la muerte del músico, cuando la artista ya había comenzado una carrera profesional destacada que la llevó a radicarse por décadas en Suiza, donde realizó una importante labor pedagógica, además de desarrollar una connotada trayectoria como solista de imprtantes orquestas de Europa, Japón, India e Israel. 

Esta profunda conexión la llevó a sentir como un legado más de su "maestro", el desarrollo de la enseñanza, trasnitiendo lo que él le había enseñado y lo que ella a lo largo de los años depuró como propio.

"Después de mis años de estudio con Claudio Arrau en Estados Unidos seguí siempre en contacto con él: yo le tocaba piezas en el piano y conversábamos mucho; tuvimos ese nexo hasta su muerte. Tres semanas antes que falleciera hablamos por teléfono, me dio muchos consejos y quedamos de vernos en Suiza adonde él iría a grabar", afirma la pianista.

De igual forma, confiesa que de Arrau heredó "el amor y el respeto por la música" y remarca que "hay que sostener que la música es muy importante para el ser humano, procurar que los verdaderos ideales de la música no se sigan perdiendo por seguir fines comerciales. Eso para Arrau era muy claro; él me encargó que llevara la música a todas partes, a toda la gente", comenta.

Una misión que asumió como encargo y a la vez parte de un legado propio con el que se presenta mañana y el sábado 31 de mayo, a las 19.30 horas, junto a la Orquesta Sinfónica de Chile como parte del espectáculo titulado Concierto para la Familia, cuyo programa incluye la Sinfonía Nº 3, Eroica, de Beethoven; el estreno mundial de Parphé para Orquesta, del compositor chileno Pablo Aranda; y el Concierto para Piano en La Menor de Robert Schumann, con la actuación como solista de la connotada pianista chilena.

Las entradas para el concierto tienen un valor de $ 4.000 general y $ 1.000 estudiante. Se pueden adquirir en las boleterías del Teatro de la Universidad de Chile y a través del sistema Feriaticket.

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