25 de julio de 2008
El periodista chileno fue galardonado por su reportaje Viaje al Fondo de la Biblioteca de Pinochet, publicado por el Centro de Investigación Periodística (Ciper) en diciembre de 2007.
"Un ángulo original sobre un personaje de quien se creía que ya se había dicho todo". Así fue definido por el jurado el reportaje Viaje al Fondo de la Biblioteca de Pinochet, publicado por el Centro de Investigación Periodística (Ciper), y con el cual el chileno Cristóbal Peña -que trabajó con el apoyo de Aurora Radich, asistente de investigación- obtuvo el Premio Nuevo Periodismo Iberoamericano en su séptima edición. Un galardón que entrega US$25.000 dólares y que es otorgado por la empresa mexicana CEMEX y la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI), creada por el Nobel de Literatura colombiano, Gabriel García Márquez.
Publicada en diciembre de 2007, esta fue una investigación de alrededor tres meses con la que su autor se internó en la verdadera obsesión por los libros que cultivó por décadas el ex general, llegando a atesorar alrededor de 55 mil volúmenes avaluados en más de dos millones y medio de dólares, los que se encontraban repartidos en las bibliotecas especialmente habilitadas para ello, ubicadas en sus residencias de Los Boldos, La Dehesa y el Melocotón.
"Trabajé moviéndome en tres frentes: tratando de conseguir información de los libros que aún permanecen y permanecían en poder de la familia; sobre los que donó en la época de la transición cuando entregó el poder, donde un fondo importante fue a parar a la Academia de Guerra en la biblioteca que lleva su nombre, y por último todo lo referente al modo en que consiguió esos textos, es decir, los intermediaros, marchantes y, sobre todo, comerciantes de libros que se los proveyeron", comenta a LaTercera.com, Cristóbal Peña.
Primeras ediciones, antigüedades -algunos cuentan con más de 300 años-, rarezas y obras únicas son sólo algunas de las características de las obras acumuladas por el ex gobernante, quien logró contar en su colección con una parte de la biblioteca privada de José Manuel Balmaceda, una carta original de Bernardo O'Higgins, una extensa colección de libros del filósofo español Ortega y Gasset así como obras referentes a Napoleón Bonaparte.
El interés del periodista por una arista "nueva" de la personalidad de Pinochet, se inició con un hecho de abierta contingencia: sus cuentas secretas en el extranjero, conocido como el caso Riggs, por el nombre del banco donde se encontraba el dinero.
En enero de 2006, el juez instructor de la causa, Carlos Cerda, ordenó a sus peritos ingresar a las propiedades del ex senador desaforado para determinar el valor y origen de los volúmenes pertenecientes a su extensa colección. De eso, un paso para dilucidar la verdadera pasión de Pinochet por los libros, especialmente aquellos de historia, geografía y ciencias sociales, temáticas que a Peña sorprendieron especialmente por la gran cantidad que de ellos había sobre marxismo.
"Es curioso que sus grandes temáticas hayan sido esas, dentro de las cuales copan grandes extensiones los libros sobre marxismo, lo que lleva a pensar que una persona que se obsesiona con el tema y que se erigió como el gran combatiente antimarxista de Latinoamérica, se empeñó de tal modo que quiso también conocer al enemigo, esa es la interpretacion que le doy yo", afirma.
Y agrega, "creo que esto era conocido sólo por sus cercanos y más íntimos colaboradores, no era un tema que estuviera en el dominio público. Sólo se sabía que el juez Cerda había ordenado el embargo de los bienes y el peritaje de los mismos, entre los que se contaba la biblioteca, pero no se había hecho pública la magnitud de ella ni tampoco el detalle de lo que contenía", afirma el periodista, quien se enteró de esto a través del testimonio de una de las personas que participó en el estudio en aquel momento. Una oportunidad perfecta para dilucidar la magnitud de la colección, su valor y estado.
El reportaje no sólo explora esta faceta oculta de Pinochet, sino que además plantea interrogantes acerca del uso que durante su vida él dio a aquellos libros. Es por ello que Peña entrevista tanto a seguidores como detractores del ex general, quienes entregan sus particulares visiones de ello.
"En el texto recojo impresiones encontradas: para sus opositores cuesta interpretarlo y para sus adeptos denota a un hombre culto. Más allá de eso, es sorprendente descubrir a un Pinochet bibliófilo, independiente de si leía o no los libros, porque hay coincidencia en que era un personaje enigmático, desconfiado y, por lo menos a nivel público, muy elemental, que nunca demostró gran cultura, no era una persona que citara autores o relacionara lecturas. En el reportaje está el caso de una perito, que habla por primera vez de esto, que cree que había en él un ánimo de atesorar, no cree que Pinochet haya sido un gran lector", finaliza.