27 de agosto de 2008
Sasha Waltz está considerada, junto a Pina Bausch, como la embajadora de la danza contemporánea de su país y se presentará en Chile con la obra Cuerpo.


Sasha Waltz
Lentamente comienzan a confirmarse los nombres internacionales de la sexta edición del ya tradicional Festival Internacional de Teatro Santiago a Mil (Fitam).
A la visita de la compañía argentina Timbre 4, que fue un éxito de público y crítica en la edición pasada del certamen con la obra La Omisión de la Familia Coleman y que ahora vuelve con un montaje co- producido con Fitam, se suma la presentación entre el 5 y el 7 de enero en el Teatro Municipal de Santiago de la renombrada coreógrafa alemena Sasha Waltz (45) con su compañía Sasha Waltz & Guests y el espectáculo Cuerpo (Körper).
Para ello, Waltz reunirá a 13 bailarines que llevarán al escenario el resultado de meses de investigación en torno al cuerpo humano, el movimiento y su esencia material. Un intento de trastocar o al menos cuestionar, según Waltz, "la manera que tenemos de sentir el cuerpo, la relación entre la estructura ósea, el sistema nervioso, el flujo sanguíneo. Una manera de acercarse a investigar el cuerpo humano, al mismo tiempo que la ciencia y la genética lo están haciendo de otra manera", señala. También se trata de una reflexión moral que pone en duda la búsqueda de la juventud eterna, la inmortalidad y la manipulación genética. Todo esto unido gracias a un montaje moderno y de absoluta vanguardia.
La obra surgió de un montaje llevado a cabo en el Museo de los Judíos de Berlín, un edificio con unas serie de particularidades arquitectónicas que reflejan la sensación de horror y vacío que dejaron las víctimas del Holocausto. Sus interminables pasillos que se cruzan en diagonal y las estancias vacías (hay cámaras que reproducen la sensación, térmica y sonora, de estar en un barracón de un campo de concentración) influyeron en Waltz, quien estuvo ensayando allí cuando el museo estaba vacío.
"La confrontación entre el edificio y la historia del edificio" se deja sentir en la obra, "como alemana, sentía que no quería tratar todo el tema del Holocausto de una forma narrativa, sino más bien emocional. La idea del vacío, de la pérdida de la gente, de los huecos que dejan, todo eso está reflejado en la arquitectura del edificio, en cómo fluye la energía allí. El resultado, en Körper, es bastante abstracto", afirma.
Este montaje, definido por su autora como "un enlace entre arquitectura y cuerpo", es la primera parte de una trilogía escrita el año 2000 como encargo de la Schaubühne am Lehniner Platz de Berlín (de la que Waltz fue codirectora entre 1999 y 2004) y coproducida por la Ville de Paris. La segunda parte se titula S y se acerca al cuerpo desde una perspectiva sexual, que aborda los orígenes humanos, y la tercera se titula Nobody, y en ella la coreógrafa afronta la investigación del cuerpo humano desde una perspectiva espiritual, en la que la muerte cobra protagonismo.
Sasha Waltz está considerada, junto a Pina Bausch, como la embajadora de la danza contemporánea alemana. Alejada del expresionismo, Waltz es una investigadora incansable de la danza más posmoderna, que se nutre sobre todo de la exploración de la conciencia y la improvisación.
Es una de las figuras más activas de la escena artística berlinesa, tras abandonar la codirección de la Schaubühne am Lehniner Platz, donde sigue representando la trilogía actualmente, emprendió un nuevo proyecto cultural independiente, alejado del poder público, llamado Radialsystem, una especie de laboratorio creativo ubicado en una antigua fábrica al lado del río Spree, donde desarrolla nuevos proyectos, ensaya, representa y programa talleres artísticos, muchos de ellos destinados al público infantil.