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30 de agosto de 2008

CULTURA

El universo de Woody Allen se desentraña en un libro de conversaciones próximo a publicarse

El autor es Eric Lax, autor de la biografia oficial del cineasta estadounidense editada en 1991.

EFE


29/08/2008 - 10:48

"Pienso que no he aportado nada verdaderamente significativo al cine... Soy un humorista de Brooklyn y Broadway que ha tenido mucha suerte". Así se define Woody Allen, uno de los cineastas más respetados con 38 películas a sus espaldas, en el libro "Conversaciones con Woody Allen", de Eric Lax.

Se trata de un libro que saldrá a la calle el 12 de septiembre próximo y en el que el cineasta neoyorquino abre al público, por primera vez, su taller creativo.

También muestra al lector sus pensamientos, sus gustos y todas las facetas de su trabajo: su labor como guionista, actor, director o compositor, a través de anécdotas plagadas de humor.

Y todo ello de la mano del estadounidense Eric Lax, autor de la biografía oficial de Allen publicada en 1991 y colaborador habitual de The New York Times, Atlantic, Vanity Fair y Esquire, entre otros medios, quien ha compartido, durante más de tres largas décadas, horas de conversación e intimidad con el director de "Annie Hall".

El libro es "un álbum de fotos recopiladas a lo largo de media vida que ofrecen una clara imagen de transformación de Allen desde sus inicios en el cine hasta llegar a convertirse en uno de los directores más aclamados del mundo", explica Eric Lax en el prólogo.

En "Conversaciones con Woody Allen", editado en español por Lumen, el cineasta habla de sus ídolos Bob Hope y Groucho Marx, de sus actores favoritos, como Marlon Brando, Alan Alda, Michael Caine, John Cusack o Jack Nicholson, y también de sus actrices preferidas, entre ellas Diane Keaton, Mia Farrow, Scarlett Johansson o Charlize Theron.

Un volumen en el que sus casi 500 páginas y decenas de imágenes muestran la trayectoria vital e intelectual de este gran creador y en el que plasma sus opiniones sobre los directores que más admira y que más le han influido, como Charles Chaplin, Orson Welles, John Huston, Ingmar Bergman, Federico Fellini, Vittorio De Sica o Jean Renoir.

Con la fórmula preguntarespuesta Allen Stewart Konigsberg (Nueva York, 1935), conocido como Woody Allen, nombre artístico que se puso en 1952 cuando los cronistas de sociedad de varios periódicos de Nueva York comenzaron a utilizar los chistes que enviaba, recuerda sus orígenes y evolución en el mundo de la creación.

El libro relata cómo Allen en aquella época mandaba unos cincuenta chistes al día. A los 16 años fue contratado por la cadena NBC, como plan de desarrollo de nuevos guionistas y fue enviado a Hollywood para trabajar en el programa "Colgate Comedy Hour".

A los 22 años escribía para el humorista Sid Caesar y en 1960, cuando tenía 24 años, había multiplicado por 80 su primer salario.

"Hasta llegar a la adolescencia yo tenía a Hope como ejemplo a seguir e intentaba hacer chistes y soltar ocurrencias con gracia. pero cuando crecí y fui más culto...quería escribir dramas...Mi pretensión era escribir como Ibsen y Chejov", dice Allen.

Después vendría en 1965 "¿Qué tal, Pussycat?", "Toma el dinero y corre", "Bananas", "Sueños de un seductor", "El dormilón", "Interiores" y "Manhattan".

También "Zelig" "La rosa púrpura de El Cairo", "Hannah y sus hermanas", "Otra mujer", "Maridos y mujeres" y un largo etcétera que termina, por el momento, con "Vicky Cristina Barcelona" (2008), que se estrenará en España en septiembre en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián.

En el libro, Allen también deja constancia de su fascinación por Madrid y Barcelona.

"Pensaba que serían unas ciudades bonitas y nada más, pero son increíbles. España es un mercado muy importante para mis películas. En Europa me suele ir bastante bien. En Estados Unidos, como ya se sabe, ni siquiera el hecho de contar con el apoyo de la crítica se traduce en un éxito de taquilla", dice el neoyorquino.

Lax explica en el prólogo que Allen es la antítesis del personaje que interpreta en la pantalla, el hombre desesperado y en crisis.

"En el mundo real es el dueño de su trabajo y de su tiempo. El análisis que hace de sí mismo es del todo acertado: 'soy una persona seria, un trabajador disciplinado, un escritor vocacional, interesado en la literatura, el teatro y el cine'", dice Lax.

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