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9 de octubre de 2008

CULTURA

Peter Greenaway dice que el cine de hoy está hecho por y para "iletrados" visuales

Invitado del Festival de Cine de Bogotá, el afamado realizador galés insistió en su tesis de la muerte del cine.

EFE


08/10/2008 - 17:28

Una escena de La ronda de noche.

Una escena de La ronda de noche.

Fiel a su estilo provocador y calculadamente polémico, el cineasta galés Peter Greenaway dijo hoy en Bogotá que el cine "es un mal contador de historias" que debe ser resucitado de la muerte cerebral en la que acabó de sumirlo el control remoto del televisor.

El recuerdo del espectador de cine se reduce a "algo únicamente cinemático", afirmó el también filósofo, matemático e ilustrador, que visita la capital colombiana como invitado especial de su XXV Festival Internacional de Cine.

La presencia de Greenaway tiene como complemento el estreno en esta cita de "La ronda de noche", una película sobre la pieza del mismo nombre de Rembrandt, artista holandés que la pintó en 1646, y que conforma una serie inédita de intervención de obras de arte en la que está ocupado este director, nacido en Gales en 1942.

Greenaway sostuvo en una reunión con la prensa que el cine es hecho por unos "iletrados" visualmente y está dirigido a otros en la misma condición.

"Son visualmente iletrados, no entienden la noción de comunicación a través de la imagen, pero lo que sí entienden es la noción de comunicación a través del texto, y si ese texto está totalmente probado en el mercado, entonces lo convertirán en un filme", opinó.

El británico puso como ejemplo de ello el caso de la serie editorial de Harry Potter, de su compatriota J.K. Rowling.

"No son películas, son textos ilustrados, lo cual es totalmente diferente", afirmó Greenaway, para observar que el cine contemporáneo "ha muerto cerebralmente por todo el mundo, es inadecuado y no tiene imaginación, no tiene mayor posibilidad de desarrollarse".

En este contexto reiteró que otra razón por la que sostiene que el cine murió está en el surgimiento, el 31 de septiembre de 1983, del control remoto del aparato de televisión, que dio inicio a la era digital.

El control, dijo, "implica interactividad", que es algo que no puede darse en una sala de cine, recinto en el que, subrayó, se asume la misma actitud desde hace más de un siglo.

"El cine no puede ser interactivo, así que la demanda de interactividad es parte de todas nuestras vidas, implica algo diferente en lo que tiene que ver con las nociones del cinema pasivo", añadió este intelectual radicado en Amsterdam y con una filmografía de casi medio centenar de producciones.

Greenaway admitió que es "muy negativo" en sus concepciones sobre el cine contemporáneo, pero defendió que "existe" y "hay cierta esperanza" para la cinematografía.

"Podemos hacer un postcinema, un postcine que sea interactivo y un cine que sea multimedia, un cine que seduzca tus ojos y tus oídos, y que ignore los demás sentidos tuyos", exclamó el director galés, cuya primera producción, "Tren", data de 1966, y que con películas como "El cocinero, el ladrón, su mujer y su amante" (1989) o "Una zeta y dos ceros", alcanzó prestigio internacional.

Greenaway dijo que es posible "resucitar este escenario audiovisual" y consideró que una manera de hacerlo es a través de las puertas y ventanas que ha abierto la revolución digital.