7 de noviembre de 2008
Original muestra que resume un siglo de historia aérea en el país se exhibe en el Barrio El Golf.
En el 2010 la aviación nacional cumplirá un siglo y la fecha, que coincide con los festejos del Bicentenario, es un motivo adecuado para sacar los aviones a la calle. Literalmente. Porque desde hoy, la muestra La aviación en el Bicentenario, que se exhibe en el Barrio El Golf, tiene dos modelos en plena vereda.
La exposición organizada por la Fuerza Aérea de Chile, el Museo Nacional Aeronáutico y del Espacio, y Seguros Cruz del Sur, cuenta con el patrocinio de la Corporación Cultural de Las Condes, y tiene por objetivo introducir al público en la historia de la aeronáutica chilena, desde sus inicios hasta nuestros días, así como sus proyecciones futuras, a través de la experiencia con satélites. La exposición incluye diferentes objetos, como piezas históricas, uniformes, maquetas, documentos, así como numerosos registros fotográficos sobre las diversas labores de la Fuerza Aérea, entre ellas misiones de rescate. Un interesante capítulo estará dedicado a la Antártica, territorio donde la base chilena Eduardo Frei cumple una labor fundamental.
Entre los aeroplanos que se exhiben destacan un Mirage Pantera, aeronave de combate que estaba en servicio hasta hace dos años; un T6 Texan, de entrenamiento avanzado que la Fuerza Aérea usó hasta la década del 50; un Bristol, igual al utilizado por Dagoberto Godoy cuando cruzó la cordillera de los Andes, en 1918, y el primer helicóptero Bell 47 que compró la Fuerza Aérea de Chile, en los años 50, son sólo algunos de los atractivos de la exposición que se inauguró ayer en la Sala Angelini de Seguros Cruz del Sur (El Golf 150).
"En un país de geografía tan compleja como el nuestro, el aporte de la aviación ha sido decisivo para su desarrollo. La Fuerza Aérea señala que en los albores de su primer siglo de vida, es éste un buen momento para revisar su historia", explica César Antonio Santis, coordinador de la muestra.
La exposición, a través de Seguros Cruz del Sur, organizará visitas guiadas con diversos colegios y pondrá a disposición de los visitantes una cafetería y un restaurante.
ORIGENES
El impacto de la aviación en Chile ha sido crucial. César Copetta surcó por vez primera los cielos patrios, el 20 de agosto de 1910, en la chacra Valparaíso, que se situaba en Irarrázaval con Diagonal Oriente. Su hazaña, realizada en un biplano Voisin se inscribe apenas siete años después de la de los hermanos Wright en Estados Unidos.
Diversos próceres surgen en el camino por explorar nuevas rutas: el 12 de diciembre de 1918, Dagoberto Godoy cruza por primera vez la cordillera de Los Andes, causando conmoción internacional. Lo hace en un monoplaza a la altura del Tupungato, esto es el punto más alto de la cordillera de la zona central. Subió en espiral hasta alcanzar una altura de seis mil metros, colocando pedazos de diario entre su ropa para soportar las bajas temperaturas de hasta veinte grados bajo cero.
Posteriormente, Arturo Merino Benítez reorganiza la aviación creando el Club Aéreo de Chile, en 1926 y luego la primera línea postal chilena Santiago/Arica, en 1929, siendo ésta la base de la aviación comercial que daría nacimiento a la Línea Aérea Nacional. Posteriormente, en 1930, convencido que el recurso aéreo era decisivo y fundamental para el desarrollo del país, crea la Fuerza Aérea de Chile, como una rama independiente del ejército y la armada. Constituye la cuarta de esta naturaleza en el mundo, después de Inglaterra, Francia e Italia. Arturo Merino Benítez fue su primer Comandante en Jefe.
Otro de los visionarios pioneros de la aviación fue el comandante Roberto Parragué, quién unió Isla de Pascua con el continente en un épico viaje de más de veinte horas en su avión catalina bautizado Manu tara (hombre pájaro en rapanui). Sería también el origen de la ruta aérea hacia Polinesia y la importante conexión con ese mágico mundo oceánico.
La muestra incluye también información sobre la incorporación de aviones de última generación que han permitido realizar heroicas labores de rescate, como la de Aisén, luego del accidente en La Junta, en junio pasado. Gracias a estos aparatos se pudieron salvar nueve vidas, ya que con éstos se puede llegar a lugares remotos.
La aviación en el Bicentenario permitirá conocer material inédito de otros rescates históricos, como el de los uruguayos caídos en plena cordillera en el año 1972.