12 de septiembre de 2008
La cantante de soul británica está decidida a superar sus adicciones y para eso, optó por dejar su casa en Londres y comenzar una nueva vida cerca de la naturaleza.

La solución para que Amy Winehouse abandone todas sus adicciones podría estar en un cambio de hogar. La diva del soul británica ha decidido mudarse a un apacible condado al Norte de Londres para escapar de la vida de la gran ciudad, donde ha demostrado reiteradas veces, que es incapaz de vivir sin recaer en sus habituales excesos.
Su nueva casa estará en Suffolk, una granja de más de 150 años de antigüedad, con siete abitaciones y un gran garaje, ubicada a 200 kilómetros de Londres.
"Amy ha estado buscando algo en ese área y ese sitio en particular es la localización ideal", asegura una fuente cercana a la cantante en declaraciones al diario sensacionalista, y según trascendió, la intérprete de Rehab deberá pagar casi 1.500 dólares por el arriendo.
"Es un lugar muy tranquilo, un pueblo escondido donde Amy debería estar muy lejos del caos y podría concentrarse correctamente en conseguir que su vida retome la tranquilidad", asegura la misma fuente.
El padre de Amy Winehouse, Mitch, también se ha mostrado muy a favor del cambio de domicilio de la artista de 26 años. "Espero que sea muy feliz allí. Cuando Blake -el marido de Amy Winehouse- salga de prisión, ambos van a necesitar algún lugar donde vivir juntos", afirma Mitch Winehouse.
Blake Fielder-Civil está actualmente en prisión cumpliendo condena por daños corporales graves y por obstrucción a la Justicia.
Mientras, por estos días, la británica se ha convertido en noticia por sus escándalos, más que por su actividad musical, y el pasado fin de semana se presentó en el Beastival, pero con la sorprendente petición de 48 botellas de whisky.
Los organizadores del festival, que tuvo lugar en la Isla de Wight en Gran Bretaña, temían que Winehouse cancelara su participación, sobre todo cuando se enteraron de la cantidad de botellas que quería de Jack Daniel's, informó la página del South Wales Evening Post.
"Es común que los artistas pidan comida o algunas bebidas antes de su presentación, pero la cantidad de botellas que pidió Winehouse es ridícula, pues ni ella ni su equipo podrían consumirla durante su corta estancia (en el festival)", declaró una fuente vinculada con la organización del evento.
Apenas la semana pasada Winehouse canceló su presentación en París, motivo por el que será demandada, y con ese antecedente, los organizadores del Beastival temían que la cantante también les cancelara.
No obstante, Winehouse pudo cumplir con su presentación anunciada como uno de los principales shows.