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2 de octubre de 2008

ESPECTÁCULOS

Jean Paul Gaultier: "Los vestidos en las perchas son naturalezas muertas"

El diseñador conversó con los medios luego de presentar en París si colección pret-à-porter primavera - verano 2009.

AP


01/10/2008 - 10:50

Jean Paul Gaultier celebró la danza y el movimiento que le da vida a los tejidos con el vestuario de gran fluidez que propuso en el marco de la presentación de las colecciones de pret-à-porter para la primavera y el verano del 2009.

"El movimiento es importante. Para mí los vestidos en las perchas son simplemente naturalezas muertas", declaró el creador a la prensa al término del desfile que comenzó y terminó con una secuencia de danza con tres bailarines.

Jean Paul Gaultier, que acaba de realizar el vestuario del espectáculo Blancanieves del coreógrafo Angelin Preljocaj y ha trabajado con otros como Regine Chopinot, propuso trajes de baño drapeados con capa integrada que se pueden convertir en ropas, largos vestidos fluidos de talle trenzado, faldas anudadas en la cintura, camisillas superpuestas.

"Los bailarines tienen una relación con el vestido que es muy interesante, se envuelven en ellos (...) tienen una manera especial de apropiárselos, dándoles otra dimensión", explicó.

La colección fue muy aplaudida, especialmente por las actrices Milla Jovovich, Béatrice Dalle y Dita Von Teese.

Antes del desfile de Gaultier el estilista indio Manish Arora y la casa japonesa Issey Miyake habían hecho olvidar el grisoso cielo de París con el colorido de sus colecciones.

Manish Arora presentó sus trajes de intensos colores y lentejuelas inspirados en el llamado Circo de Invierno, situado en el distrito XI de la capital francesa.

Luego desfilaron modelos con micro-ropas que remodelaban las caderas, paletós de largas mangas y gruesos pliegues, overoles que recordaban los vestidos de los payasos, sujetadores que dibujaban senos puntiagudos y llenos de colores.

Las prendas llevan lentejuelas, bordados, espejos, cristales de colores intensos, mucho azul, rosado y oro. Los bordados, omnipresentes, mezclan técnicas y motivos indios tradicionales con otros más contemporáneos.

La casa de modas Issey Miyake también trabajó los colores, pero en un registro muy diferente.

El equipo de creación dirigido por el estilista Dai Fujiwara se dedicó a "cazar colores'' en América del Sur, en las selvas tropicales y en las ciudades. Se llevó "más de 3,000 muestras de colores repertoriados con el fin de compararlos a los colores reales de la naturaleza'', según un texto distribuido a los invitados al desfile.

De las ciudades suramericanas trajo "un inmenso material fotográfico con el fin de poder reproducir sus descubrimientos'', según la misma fuente.

Este paciente trabajo, conjugado con tejidos inéditos, produjo una colección de ropas aéreas y blusas de matices verdes, realizadas en hilos de poliéster teñidos, así como amplios trajes de grandes bolsillos en tonos marrones-verdosos, o con cremalleras arriba y muchos bolsillos estilo desierto del Sáhara.

En otros vestidos el tejido de hilos de diferentes espesores creaba una impresión de relieve que imitaba las escamas de una serpiente, o la combinación de la seda con un hilo especial desarrollaba colores por refracción de la luz, produciendo reflejos cambiantes.

Una serie de túnicas ligeras como un soplo, compuestas por faldones pastel o fluorescentes, arrancaron nutridos aplausos al público.