A una pena que puede ir desde 15 años y un día hasta presidio perpetuo calificado podría ser condenado Nivaldo Danilo Soto Naranjo, el obrero agrícola de 34 años que mató a su madre de un hachazo y luego ocultó el cadáver en un pozo séptico, en la vivienda de la mujer, en Licantén, hasta que terminó confesando su autoría en el crimen 19 días después, cuando la policía encontró los restos mortales de la mujer, enterrados bajo gran cantidad de basura, ropa y tierra.
Este viernes, los fiscales José Alcaíno y Mauricio Richards formalizaron la investigación criminal en contra de Soto por el delito de parricidio en grado de consumado y solicitaron la prisión preventiva del imputado.
En la audiencia, a la que asistió un numeroso público, el fiscal Richards expuso que, de acuerdo a la confesión del propio imputado, el pasado 1 de noviembre había estado bebiendo borgoña junto a su madre, María Margarita Naranjo, de 64 años, en casa de una vecina. Luego se fueron a su casa, pues él había viajado desde Romeral a visitarla, pero sostuvieron una fuerte discusión y él tomó un hacha, con la que golpeó a su madre en la cabeza. El informe de autopsia señala que la mujer sufrió un trauma encéfalocraneano abierto, que le dejó una herida de 10 por 10 centímetros .
Mauricio Richards enfatizó que el imputado ocultó el cadáver arrojándolo a un pozo séptico y luego esperó hasta el 7 de noviembre para acompañar a un sobrino suyo a hacer la denuncia por presunta desgracia. "Sin lugar a dudas estas son circunstancias de la comisión del delito y fueron tomadas en cuenta por el tribunal al momento de decretar la prisión preventiva", señaló el persecutor.
El juez del tribunal de garantía de Licantén, Juan Mihovilovich ordenó dejar en prisión preventiva al sujeto por considerarlo un peligro para la sociedad.