A eso de las 23 horas del pasado 12 de febrero, una banda compuesta por seis delincuentes concretaron el asalto a un frigorífico arrendado por la empresa de helados Trendy, ubicado en Quilicura.
El atraco concluyó con el asesinato de dos carabineros en las inmediaciones del lugar, tras lo cual se montó un amplio operativo para atrapar a los integrantes de la banda.
FATAL PROCEDIMIENTO
Uno de los delincuentes, Alejandro Salas Munita, en su calidad de trabajador externo de Trendy, proporcionó la ubicación del frigorífico, de la bóveda y detalles del sistema de alarmas del lugar.
Además, vigiló durante un mes al contador Mario Bravo, secuestrado antes del atraco. Para el plagio, la banda se hizo pasar por detectives, obligándolo a subir al Nissan V-16 donde viajaban.
Cuando llegaron al escenario del crimen en Quilicura, los delincuentes amenazaron al contador para que abriera la bóveda, desde donde sacaron una suma aproximada de 11 millones de pesos.
Un llamado telefónico a la 49 comisaría de la comuna alertó a Carabineros. Ante la presencia policial a las afueras del frigorífico, los delincuentes huyeron. Tres de ellos lo hicieron por la parte posterior, donde los cabos Job Burgos Burgos y Carlos Cuevas Golmo se alertaron del escape.
Felipe Mendoza Rojas, junto con Ramón Córdova Olave y José Muñoz Vilches arrancaron hasta la intersección de las calles Volcán Villarrica y Avenida Cordillera.
Mendoza, asesino de ambos Carabineros, se escondió tras un árbol aprovechando la oscuridad del lugar. Oculto, vio pasar al cabo Cuevas, quien ya estaba intercambiando disparos con Córdova Olave y Muñoz Vilches. El sujeto le propinó tres balazos en el momento en que advirtió que el policía se había quedado sin balas.
LOS ROLES EN LA BANDA
Felipe Mendoza Rojas
"El Feli", fue detenido en un departamento en San Bernardo tras estar 25 días prófugo. Fue formalizado como autor del delito de robo con intimidación y violencia por la justicia ordinaria y ahora se conoció que fue el asesino de ambos Carabineros. El sujeto arriesga cadena perpetua efectiva.
Ramón Córdova Olave
Fue el último de los delincuentes en ser detenido. Los primeros días de ocurrido el hecho, toda hacía suponer que era el asesino del cabo Job Burgos, pero sólo deberá cumplir pena como coautor.
Córdova contaba con una amplia red de protección que le permitió esconderse durante un mes, hasta que personal de la Policía de Investigaciones lo encontró en un taller abandonado.
José Muñoz Vilches
Junto a Felipe Mendoza protagonizó el secuestro al contador de la empresa, para llevarlo al frigorífico y obligarlo a que abriera la bóveda.
El fiscal a cargo del caso Pedro Rossel, dijo durante la investigación de febrero que "nada es cierto de lo que dice Muñoz Vilches. En la reconstitución de escena Vilches dice que arranca solo, pero si Ramón Córdova es quien llevaba la plata, cómo él después sabe dónde está el dinero", el cuál fue arrojado por el delincuente en un sitio eriazo contiguo al lugar del asesinato.
Carlos Muñoz Pavez
Permaneció durante el asalto afuera del frigorífico, cumpliendo la función de "sapo" junto a Muñoz Vilches. Tras las huida, ambos imputados fueron al hogar de Córdova Olave. Como no estaba, cada uno se dirigió a su casa, donde confirmaron por la prensa que dos policías habían muerto tras el asalto. Muñoz Pavez fue formalizado por robo con violencia al frigorífico.
Erwin Rodríguez y Alejandro Salas Munita
El fiscal Rossel consideró que no tuvieron participación directa en la muerte de los cabos Job Burgos y Carlos Cuevas.
En la formalización de cargos el fiscal del Ministerio Público, Francisco Ledesma, determinó que ninguno de los dos imputados había entrado al frigorífico donde ocurrió el robo, sino que ambos se mantuvieron alejados con la misión de informar a los otros cuatro delincuentes sobre la presencia policial que pudiera frustrar el asalto.