Jorge Burgos era hasta la noche del sábado un candidato seguro para competir por la presidencia de la DC. Iba en la lista de los llamados "príncipes" -en su mayoría herederos de los fundadores del partido-, que sufrieron una nueva derrota en su lucha por renovar el partido y dejar la segunda línea.
¿Por qué bajó su postulación?
Fue una decisión colectiva. Era mejor que la encabezara alguien más joven, como Patricio Walker, para reflejar más la necesidad de un cambio generacional. Estábamos conscientes que era un acto testimonial.
La junta no permitió la postulación de alcaldes a la mesa, lo que dejó fuera a Claudio Orrego y Alberto Undurraga. ¿Qué le parece?
Nos golpeó mucho que no pudiera incluirse una reforma para que los alcaldes pudieran ser miembros de una directiva. Se cometió un error, fue una demostración que mi partido sigue mirándose hacia adentro y no hacia afuera. Esto no tiene ninguna explicación, salvo las lógicas de poder. Es lamentable que no se entienda que se debe incorporar a los dirigentes DC que ganan elecciones en la calle.
¿Cómo enfrentó el veto?
Me duele, en función de que es malo para la DC. La ciudadanía no lo entiende.
¿Es la última oportunidad de su sector para presidir la DC?
Todo lo contrario. La junta marcó un punto de inflexión. Sí creo que la DC perdió una buena oportunidad para hacer una cosa más renovada.
¿Qué le parece la nueva mesa?
Quiero que le vaya bien a la nueva directiva y, más allá de todas las diferencias, cuenta con mi apoyo.
¿Es de los que creen que asegura "gobernabilidad" interna?
Creo que se construyó una conducción en función de una lógica interna y, permítame decir, esas construcciones no vienen dando resultado hace tiempo. Espero que funcione. Yo haré exactamente lo contrario que muchos hicieron conmigo en los últimos 10 días.
¿En qué pie quedan ahora las nuevas generaciones DC?
Espero que se den espacios a los jóvenes para que sean candidatos.