El terremoto tuvo un efecto inmediato en el mercado de arriendo de viviendas en Santiago y modificó radicalmente las preferencias de los usuarios. Después del 27 de febrero, los habitantes de la capital están optando por vivir en casas y en departamentos ubicados en pisos bajos. Esta mayor demanda está generando dos consecuencias en el mercado: un agotamiento de los stocks disponibles para arrendar ese tipo de viviendas y una presión al alza sobre los precios que se cobran.
"En Santiago ha habido más arriendos. Lo que llega se arrienda de inmediato. En lo que antes demoraba un mes o dos meses, ahora nos estamos demorando dos días", dice José Francisco Montalva, presidente de la Cámara Nacional de Servicios Inmobiliarios. El dirigente gremial agrega que este fenónemo se ha verificado en todo el sector oriente, especialmente, en comunas como Providencia, Ñuñoa y Las Condes,
Una opinión similar tiene Víctor Fuenzalida, gerente de Fuenzalida Propiedades, firma en la cual desde la semana pasada notan el cambio de ritmo. "Efectivamente se han copado los arriendos", dice. Adicionalmente, entrega otra razón del incremento de la demanda: "Producto del terremoto han quedado varios departamentos y casas dañadas que estaban en oferta de arriendo y tuvieron que ser retiradas de la cartera".
INCREMENTOS
Como todo lo que se rige por el mercado de oferta y demanda, en el mercado hay consenso en que lo más probable es que pueda haber un alza en el precio. Donde hay diferencias es en la magnitud del incremento. Mientras Fuenzalida cree que no será superior al 5%, Rodrigo Pacheco, gerente comercial de Ricardo Vial Propiedades, prevé que los precios podrían aumentar sobre 15%. En esa corredora dicen que en este momento no tienen disponibilidad de arriendo. "Se arrendó todo. Si tomo otras propiedades, lo más probable es que las tome a un valor mayor", indica Pacheco.
Similar realidad consignan en Ossandón Propiedades. "La gente se está cambiando de los departamentos altos a los más bajos, hasta un sexto piso. Las personas que viven en un piso 20 quieren arrendar más abajo. Tampoco hay casas para arrendar, prácticamente en todo el sistema. Lo que llega se va y hay 20 personas esperando poder arrendarla", dice Paulina Pino, de Ossandón.
En Alaluf Propiedades explican que el terremoto también dejó atrás la costumbre de regatear. "Lo que ha sucedido es que los precios tienden a no bajar. Se podría decir que el precio real subió al 10%, en el sentido de que hay más frialdad para los descuentos. Se ven casos también de personas que quieren aumentar un poco el arriendo", comenta Jack Alaluf. La mayor velocidad de colocación también la han sentido. "Todos los días están saliendo arriendos de casas y departamentos en pisos bajos. El proceso de contratos de arriendo ha sido también más rápido, la gente quiere hacerlo el fin de semana para cambiarse en seguida", agrega.
MOMENTANEO
Pese a que los arriendos son ahora casi inmediatos, esta demanda que hoy es urgente se podría dosificar en el mediano plazo y, con ello, alejar el efecto en los precios. "Esto no debiera durar más de un mes, porque la gente está viviendo en casas de parientes o en un hotel. Pero una vez que esa gente tenga sus departamentos o casas, entrarán los que buscan en forma normal, y si bien van a preferir los pisos bajos y las casas, no van a aceptar un sobreprecio importante", explica Alaluf.