Una nueva huelga general de 24 horas, convocada por las confederaciones de empleados públicos y privados y por el sindicato comunista PAME, paralizó hoy a Grecia, en contra del plan de ajuste económico del gobierno que prevé bajas en los salarios y pensiones y más impuestos. Aviones, trenes, barcos y transportes urbanos se detuvieron hoy, en tanto permanecían cerrados hospitales, oficinas, escuelas y bancos. Desde hace días, además, no se realiza la recolección de residuos y un "black-out" informativo bloquea la difusión de noticias.
La huelga, de 24 horas, fue convocada conjuntamente por las confederaciones de empleados públicos (ADEDY), del sector privado (GSEE), y por el sindicato comunista PAME, e involucró a más de 2 millones de trabajadores. La medida de fuerza bloqueó los principales centros urbanos con manifestaciones y marchas en las que participaron también policías, bomberos, docentes y estudiantes. Ocupaciones de edificios públicos se realizaron en la capital del país y en otras ciudades.
Las protestas son contra las reducciones salariales, nuevos impuestos y el congelamiento de pensiones, en el marco de un déficit fiscal elevado (cerca del 12% del PIB) y una deuda pública abultada, que deben ser adecuados a los parámetros del Pacto de Estabilidad de la Unión Europea (déficit no superior a 3%).
En el centro de Atenas, algunos cientos de anarquistas, al margen de la manifestación principal de los sindicatos, se enfrentaron con la policía frente al Parlamento. Ellos les lanzaron piedras a los agentes, que usaron por su parte gases lacrimógenos. Los enfrentamientos se extendieron a otros grupos, que el gobierno juzga "radicales", que gritaban frases contra el Partido Socialista, en el poder. Según versiones gubernamentales, estos manifestantes rompieron vitrinas, incendiaron cestos de residuos y quemaron barricadas.También hubo enfrentamientos en el barrio de Exarchia, donde algunos jóvenes fueron detenidos.
La huelga de hoy, que no se prevé que sea la última, coincide con el fin de la visita a Berlín, París y Washington del primer ministro griego, Yorgos Papandreu. El primer ministro declaró que gracias a su gira la imagen de Grecia en el exterior "cambió por completo". Ayer, en Washington, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, apoyó las medidas de Papandreu para enfrentar la crisis griega, y coincidió en la necesidad de regular las instituciones financieras para asegurarse de que éstas no especulen con el destino económico de los países.