Recién instalado en su oficina en el Ministerio de Economía, y en medio de una agenda copadísima, Juan Andrés Fontaine pone en perspectiva el impacto que el terremoto y maremoto que sufrió Chile implicará para la actividad económica del país. Su visión es optimista, aunque reconoce que el daño en el aparato productivo es de grandes proporciones.
¿En qué medida esta catástrofe cambió las prioridades ?
La hoja de ruta económica planteaba poner a Chile a marchar rápido hacia el desarrollo y el terremoto y maremoto nos obliga, primero, a poner a Chile de pie y, una vez levantado, ponernos a crecer. Hoy la prioridad en materia económica es la reanudación de las faenas productivas y luego la reconstrucción.
Han dicho que se mantienen las metas de crecimiento de 6% y de creación de empleos. ¿Cómo no se altera en nada el escenario?
No es que no se altere en nada. Se ha producido un daño sobre la capacidad productiva del país de enormes proporciones. Eso se reflejará en que veremos malas cifras de actividad en marzo y abril. También malas cifras de empleo en las zonas afectadas. Sin embargo, esperamos que a partir del segundo semestre, cuando la economía inicie su fase de recuperación, va a ser a una velocidad mayor que la prevista antes del terremoto, porque la labor de reconstrucción tiene el efecto de dinamizar la actividad económica vinculada a ese tema. Vamos a tener una recuperación más veloz a partir de entonces y probablemente también un crecimiento más rápido en 2011.
¿Creceremos sobre 5% en 2010?
Todavía estamos hablando de cifras muy preliminares, porque no tenemos un catastro convincente de la magnitud del daño. Por ahora pensamos en un crecimiento entre 4,5% y 5%.
¿Siguen apostando a que el país será desarrollado en 2018 o puede quedar en una ilusión?
El terremoto tuvo como consecuencia un daño en nuestra capacidad productiva que hay que reponer. Esa reposición puede estar entre medio año y un año de crecimiento o de inversión que hemos perdido. Lograr llegar a la misma meta en el mismo momento se hace hoy más difícil.
Entonces se aleja esa meta…
Nos puede retrasar por algunos meses, pero de todas formas se mantiene en pie el propósito de alcanzar el umbral del desarrollo para el Bicentenario de nuestra Independencia. Puede llegar a ser en un año más, en 2019. Estamos partiendo esta carrera al desarrollo desde algo más atrás.
ROL DE ECONOMIA
¿En qué se va a centrar el rol del ministerio de Economía tras el terremoto?
En dos tareas inmediatas: primero, una labor de coordinación en las acciones necesarias para la reanudación de las faenas afectadas por el terremoto en las regiones. Hay acciones de gobierno que pueden adoptarse para facilitar procesos. Por ejemplo, en el caso del transporte. Lo segundo es la labor en la reconstrucción.
¿Van a tener un rol específico en ayudar a las empresas dañadas?
El eje central de la acción del ministerio es el fomento al emprendimiento y específicamente a la pyme. Estamos estudiando cómo redireccionar programas vigentes en Corfo para atender sus necesidades en las regiones afectadas. Esos programas actúan, por ejemplo, a través de garantías crediticias entregadas a los bancos. El daño provocado por el terremoto es muy profundo, pero se distribuye de manera muy dispareja. Afecta mucho a algunas empresas y mucho menos o nada a otras. Frente a ello, el tipo de medidas que hay que diseñar es caso a caso, de carácter casi quirúrgico.
Economía también tiene en su campo de acción al sector pesquero.
Efectivamente. Dentro de las medidas para facilitar la reanudación de faenas hay cosas de carácter normativo que podemos hacer para facilitar esa operación. Pero lo más grave es la destrucción de botes, aparejos y caletas, sitios de descargas.
¿Ahí la acción también será de Corfo?
Hay diferentes mecanismos. En el caso de las caletas, es una labor de reconstrucción que le corresponderá a Obras Públicas. La idea es buscar, en lo posible, una reconstrucción que permita darle un valor turístico también a las caletas reconstruidas. En el caso de la pérdida de embarcaciones y elementos de pesca, tenemos en la Subsecretaría de Pesca dos fondos: el Fondo de Administración Pesquera y el Fondo de Fomento a la Pesca Artesanal. Esos fondos pueden canalizar recursos crediticios o de otra índole para apoyar a los pescadores artesanales.