Irán podría sobrevivir con el precio del petróleo en hasta 5 dólares el barril, dijo el presidente Mahmoud Ahmadinejad, en comentarios publicados el domingo que contradicen las opiniones de analistas en economía y del Fondo Monetario Internacional (FMI).
Al igual que otros grandes exportadores de crudo, Irán está enfrentando desde julio una baja en sus ingresos por la caída del precio del combustible en dos tercios, que ahora se ubica cerca de US$50 dólares, luego de años de grandes ganancias que abarrotaron sus reservas.
Pero Ahmadinejad, quien se espera se presente como candidato nuevamente para las elecciones presidenciales del año próximo, dijo que la caída del precio del petróleo no tendrá un gran impacto en la economía del cuarto mayor exportador de crudo del mundo, según reportó la prensa oficial.
"Hubo un tiempo en que el país se las arregló con un precio de US$9 el barril. Podemos sobrevivir incluso si el petróleo cae a 5 dólares", afirmó a periodistas durante un evento mediático en Teherán, sin dar más detalles sobre cómo podría manejar su Gobierno la situación.
El petróleo cayó por debajo de los US$10 el barril en 1998.
"Así como la crisis bancaria mundial no ha tenido un impacto sobre la economía de Irán, tampoco el precio del petróleo tiene mucho efecto", declaró el mandatario según reportó la agencia de noticias IRNA.
El crudo estadounidense se cotizó el viernes por debajo de US$50 dólares y analistas afirman que Irán ciertamente deberá reducir sus gastos para el presupuesto 2009-10, a menos que los precios repunten hasta US$70 dólares el barril o más, en un desafío para Ahmadinejad durante un año de elecciones.
El FMI dijo en un reporte en agosto que si el precio del crudo iraní caía a US$75 el barril, la república islámica enfrentaría un déficit a mediano plazo y le sería difícil sostenerse debido a su aislamiento financiero.
Irán se encuentra bajo la presión de sanciones estadounidenses y de Naciones Unidas por su negativa a detener sus delicados trabajos de enriquecimiento de uranio, que los países de Occidente sospechan están dirigidos a fabricar bombas nucleares. Teherán rechaza las acusaciones.