Alemania, Polonia y Estados Unidos figuran entre los países industrializados donde la diferencia entre los salarios más altos y más bajos ha aumentado con mayor rapidez, mientras que, en otras regiones, la desigualdad ha crecido también de forma considerable, sobre todo en Argentina, Chile y Tailandia, según el Informe mundial sobre salarios 2008-09 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
De acuerdo al reporte dado a conocer hoy, algunos de los países que han conseguido reducir la desigualdad salarial son Francia y España, así como Brasil e Indonesia, aunque en estos dos últimos países la desigualdad continúa siendo muy alta.
DIFERENCIAS POR GENERO
La OIT asegura que "la diferencia de remuneración entre los géneros es todavía elevada y se está reduciendo con mucha lentitud". Y agrega que aunque aproximadamente el 80% de los países de los que se dispone de datos han registrado un aumento del coeficiente de los salarios medios femeninos y masculinos, la magnitud del cambio es pequeña y en algunos casos insignificante.
En la mayoría de los países, los salarios de las mujeres representan por término medio entre el 70% y el 90% del de los hombres, pero no es extraño encontrar coeficientes mucho más bajos en otros lugares del mundo, sobre todo en Asia.
BAJO CRECIMIENTO DE LOS SALARIOS
El crecimiento de los salarios es bajo en la mayoría de los países, dice la organización internacional. El empleo asalariado representa aproximadamente la mitad del empleo total, y esta proporción está creciendo en casi todos los países, tanto entre las mujeres como los hombres.
Según el informe, durante el período comprendido entre 2001 y 2007, los salarios medios reales crecieron en un 1,9% al año o menos en la mitad de todos los países analizados.
"Los salarios crecen menos que el PIB per cápita", es otra de las conclusiones de esta investigación. Durante todo el período comprendido entre 1995 y 2007, en que el PIB per cápita creció un 1% adicional, los salarios medios sólo aumentaron un 0,75% adicional.
La OIT destaca el hecho de que los salarios, durante los períodos de expansión económica, crecen más lentamente que el PIB per cápita, mientras que, en períodos de recesión económica, caen más rápidamente que el PIB per cápita. Normalmente, cada 1% adicional de descenso del PIB per cápita da lugar a una caída de los salarios del 1,55%.