A Rafael Guilisasti Gana (55, casado, dos hijas), no le molesta que le carguen el cartel de ex Mapu, pero sí que todos los acentos se pongan allí. "Enfatizar eso no balancea otros aspectos de mi vida, como mi trayectoria en Concha y Toro y Emiliana, la influencia que significó mi padre en la formación, mi labor como dirigente gremial", dice él. Con todo, Guilisasti, el virtual nuevo presidente de la Confederación de la Producción y del Comercio (asume el 12 de diciembre), está consciente de que en el mundo empresarial su trayectoria no es muy común. No solo por su antigua militancia, sino porque es historiador, algo que en todo caso él ve como un plus. "El mundo de los negocios tiene una disciplina propia, pero también una toma de decisiones donde se necesita conocer consumidores, sociedades, comportamientos culturales", afirma.
¿Cómo llegó a militar en un partido de izquierda?
Hay que recordar el escenario de los 70. Yo estudiaba en el Saint George y un grupo reducido pero significativo de amigos con apoyo de los sacerdotes realizábamos lo que en esa época se llamaba acción social. Posteriormente, ya en la universidad, y en un contexto de mucha radicalización y polarización, esto derivó en una opción política de izquierda que fue el Mapu.
Haber estado en el Mapu ¿marca alguna inflexión en el tipo de liderazgo empresarial en Chile?
Creo que mi llegada a la CPC rompe el mito de la intolerancia de los empresarios y de que son un grupo cerrado. Más que de mí, esta elección habla muy bien de quienes aceptaron que yo presidiera la CPC conociendo esa condición mía, que probablemente a muchos les parecía rara o que podían haber tenido reparos. Marca la idea de que el mundo empresarial hoy es bastante moderno y abierto.
¿Cómo se produjo su alejamiento de las ideas de izquierda?
Fue un proceso de observación intelectual, muy influido por mi experiencia de trabajo en EE.UU. Fue muy importante ver una sociedad que funcionaba de esa manera. Ya hacia principios de los 80 había bastante crisis en el modelo socialista, que acarreó una reflexión muy grande de toda la izquierda chilena.
¿Hoy se define como un hombre de centro, derecha o izquierda?
Muy independiente.
¿Vota por la Alianza?
Depende del candidato. Mi definición básica es que soy muy partidario de una economía de mercado y del sistema democrático.
UNA SEÑAL DE URGENCIA
¿Por qué era importante un consenso y no ir a una elección competitiva en la CPC?
Nos jugamos en buscar un consenso primero, porque tenemos un sentido de urgencia de la crisis económica y, segundo, porque estamos listos y disponibles para avanzar en reformas que el país pide a gritos. En un escenario competitivo no se hubiera dado una discusión en torno a esas dos cosas, sino en torno a factores secundarios, ya sea de personalidades o de estilos. Queríamos dar una señal respecto a la angustia que viven muchos empresarios, pequeños y medianos, que hoy están enfrentando problemas de endeudamiento, con caídas de mercado, y de mucha incertidumbre acerca de la duración y profundidad de la crisis mundial.
¿Cuáles son las reformas que el país "pide a gritos"?
Primero, mejorar la educación para alcanzar mayores crecimientos personales, mejor empleabilidad y más productividad. Ya los diagnósticos están hechos. Hacer esta reforma requiere una voluntad gigantesca.
Parece que la Concertación no ha tenido esa voluntad.
Un sector de la Concertación tiene coincidencias con nuestra visión, pero ha faltado voluntad política para implementar las reformas. El mercado político hace que se sostengan ciertas lealtades y clientelismos tradicionales que son muy malos.
La segunda reforma apunta a que el Estado necesita niveles de eficiencia muy distintos para administrar los recursos. Tercero, definir lineamientos de innovación, porque parte importante del componente empresarial futuro será la capacidad de innovación. Y lo cuarto es zanjar el tema de la flexibilidad laboral.
"PUEDEN CERRARSE PLANTAS"
¿Cree posible avanzar en el tema de la flexibilidad laboral?
El aspecto laboral es decisivo en cómo funciona una economía de mercado. Fijar el costo laboral por la vía de rigideces hace que las empresas no tengan las herramientas para desarrollarse. Lo que no me gusta es que se haga un tabú de este tema y se nos lance la caballería encima diciendo que solo buscamos el despido, precarizar el empleo. A los empresarios reales, a los que tenemos empresas, lo que más nos cuesta es el despido.
Hace dos años el ministro Velasco planteó la flexiseguridad y eso quedó en nada.
Aun no hay agua en la piscina, pero hay que empezar a echarle. Hay que sacarse mitos de la cabeza. No es una discusión sobre el carácter ético de los empresarios, es una discusión sobre el funcionamiento de la economía y el crecimiento de país.
La Presidenta pidió en Enade evitar los despidos masivos por la crisis ¿Es posible?
Debemos hacer un esfuerzo gigantesco en esta crisis por mantener los empleos. Pero hay una cosa clara: las empresas son unidades autónomas, viven realidades y si están ahogadas, no tienen acceso al crédito y han perdido mercados, van a tener que cerrar plantas y ajustarse. No se trata de que tras esta crisis vayamos a seguir igual. La realidad de empresas va a cambiar a raíz de esta crisis. Van a haber ajustes, puede haber mejoras de productividad, reorientación de productos, y pueden haber cierres. Cuando hay crisis de esta magnitud las cosas cambian. El llamado a nivel de la intención creo que todo el mundo lo quiere, pero al final las empresas tienen que tomar sus decisiones de acuerdo a cómo funcionan los mercados.
¿Está preocupado por la crisis?
Muy preocupado, porque uno tiene el termómetro diario. Lo relevante es que tengamos el menor impacto y la flexibilidad para reaccionar. Y lo más importante es construir las confianzas para salir rápido, y eso implica cuidar los lenguajes. Se juega mucho con las expectativas, de los consumidores, de inversión de las empresas, etcétera. Las crisis mal llevadas se pueden profundizar en el largo plazo. ¿Qué pasó en EEUU con el cambio de Bush a Obama? Se está construyendo una nueva confianza en la capacidad de enfrentar la crisis. En Chile hay un eje articulador que es la buena evaluación del ministro Velasco, y tenemos que ir construyendo por ahí.
EMPRESARIOS Y POLITICA
Se ha criticado la falta de regulación del mercado. ¿Falló el Estado o el mercado?
Hoy hay una gran crítica a que el Estado estimuló la demanda en base a un crédito barato y eso desencadenó la burbuja inmobiliaria. Pero también hubo unos sobrecreativos en el mercado que crearon productos financieros precarios que contagiaron todo el sistema. Sin duda que hubo fallas regulatorias. Hoy se va hacia más regulación, pero no creo que los fundamentos de la sociedad, como son la economía de mercado y democracia, vayan a cambiar.
La Presidenta habló en la ONU de desidia y codicia al referirse a la crisis ¿Lo comparte?
Sin duda que tuvo que haber habido codicia, pero esos son elementos de la conducta humana presentes en muchas facetas de la vida, no solo en el mercado. No creo que eso explique toda la crisis.
¿Cómo influirá la crisis en las elecciones?
Las elecciones a veces ayudan a las crisis, porque canalizan las nuevas demandas y aspiraciones de la población. Puede haber más polarización, pero también va a haber espacio para que se debatan preocupaciones sobre todo en la cercanía del Bicentenario. Dependerá del tono de las campañas.
¿Temen que en la elección se les vincule con Piñera?
Los gremios no opinamos ni nos abanderizamos políticamente. Ahora, los empresarios tienen su propia opinión y allí no hay misterio. No somos ni neutros ni castrados políticamente, pero cuando uno está en una función gremial debe procurar que esa institución perdure en el tiempo. Hemos colaborado con los gobiernos de la Concertación; si viene uno de otro signo tendremos la misma actitud.
¿No es claro que, por el tipo de políticas que proponen, un candidato que viene del sector empresarial es más proclive a ellas?
Eso lo evaluará cada empresario y ciudadano. Lo importante no es que sea más proclive, sino que sea capaz de construir un acuerdo político transversal. Para hacer estas reformas y enfrentar la crisis se requiere un grado de acuerdo entre las dos coaliciones.
"NO SERÉ UN CLON DE NADIE EN LA CPC"
Aunque Rafael Guilisasti concede que han habido temores de que la CPC pueda convertirse en un apéndice de la Sofofa -organismo de la cual él es vicepresidente-, de inmediato desctarta de plano dicha opción "No tengo duda de que ese temor se va a quedar en eso y en nada más", asegura enfático.
La Sofofa ha cultivado un estilo de no criticar al gobierno y negociar con él ¿Qué piensa de los cuestionamientos a ese estilo?
En eso hay un poco de caricatura. Todo organismo gremial tiene un elemento importante de negociación con la autoridad. Bruno (Philippi) no está todos los días en la prensa, pero si uno lee sus discursos uno ve su posición clara en términos públicos. Nadie le puede criticar que no ha sido eficaz en señalar los objetivos y defender los principios que nos animan.
¿Y cuál va a ser su estilo?
Tienen que verlo. No seré un clon de nadie de la CPC, cada uno tiene su estilo.
¿El estilo negociador de la Sofofa es más efectivo?
Las condiciones normales en una sociedad son esas. No puedo andar polemizando con la autoridad todo el día, tengo que buscar los puentes para que ocurra la colaboración y los debates de manera adecuada. La política macroeconómica ha sido propicia para el sector privado. Nos interesa un ambiente adecuado para la libre empresa y el crecimiento del país, pero también reconocemos que hay otras demandas sociales paralelas a las nuestras. No es blanco y negro. Uno no puede medir las cosas porque se cumplen 100% lo que uno quiere.