La portavoz de FGSZ Edina Lakatos dijo a dpa que el viernes llegó la cantidad de gas establecida por contrato. También para el sábado la empresa de transporte de gas ucraniana confirmó la entrega completa.
Lo único que no se corresponde con el contrato es la presión en el gasoducto, explicó, aunque está subiendo constantemente.
La Comisión de la UE comunicó el viernes en Bruselas que Hungría recibe actualmente sólo 32 millones de metros cúbicos, 10 millones menos de lo acordado por contrato.
Previamente, el director de la sociedad distribuidora de gas rumana Transgaz, Ioan Rusu, dijo que los suministros de Rusia a Rumania se redujeron en la noche del viernes entre un 30 y un 40 por ciento.
Sin embargo, el ministro de Economía rumano, Adriean Videanu, dijo hoy en una reunión de crisis en Bucarest que a pesar del retroceso Rumania no tiene "ningún problema".
La sección del grupo ruso Gazprom encargada de la distribución en los Balcanes comunicó el viernes a la empresa rumana Transgaz que la cantidad suministrada se reduciría hasta el 11 de enero.
Pero Rumania puede contrarrestar eso con sus propiadas reservas, añadió el ministro. El viernes, Gazprom suminustró en vez de los habituales 10 millones de metros cúbicos de gas por día sólo siete millones. No se dio a conocer ninguna causa.
El director de Transgaz Rusu dijo que se presume que la caída en la cantidad suministrada está relacionada con la disputa entre Rusia y Ucrania. Rumania obtiene el 40 por ciento del gas natural que necesita de Rusia y el resto de sus propias fuentes. Hasta el momento no hubo cuellos de botella para la población.
Gazprom y Ucrania se encuentran estancados en una compleja disputa sobre los precios a los que Rusia venderá gas natural a Ucrania y las tasas que pagará al país por posibilitar su tránsito a Europa, así como una deuda millonaria por parte de Ucrania a Gazprom y la firma de un contrato de suministro entre los dos países para 2009.
Ucrania quiere pagar este año como máximo 150 euros por 1.000 metros cúbicos de gas ruso y exigir más tasas a Rusia en pago del tránsito de gas hacia Europa occidental, mientras Rusia exige más dinero por el gas, aunque un precio por debajo de lo que pide a otros clientes como los europeos occidentales.