Un tajante rechazo de la nueva ley 20.281 por considerar que podría aumentar el desempleo e incidir hasta en el cierre de algunas empresas de menor tamaño, efectuó el presidente de la Confederación del Comercio Detallista y Turismo (Confedech), Rafael Cumsille.
La ley de semana corrida entra en vigencia el 21 de este mes, situación que no ha sido muy bien recibida por los empresarios, que habían solicitado al Gobierno su modificación o su postergación, para evitar el incremento en los costos de sueldos que les significará la normativa.
Al respecto, el dirigente de los detallistas sostuvo que la polémica ley no fomenta en ningún caso el empleo, sino que, al contrario, provocará pérdida de fuentes de trabajo. Agregó que "la nueva ley entró a trámite de una manera y comienza a regir, políticamente, de otra forma".
De igual forma, Cumsille halló incorrecto hablar de que esta ley sea un logro o un acontecimiento, "porque esto del derecho al séptimo día tras el desempeño durante los seis precedentes, se hace desde hace años para incentivar la responsabilidad laboral". Planteó, además, que la legislación es confusa y la entiende poca gente.
Puntualizó el directivo que aparte de ser enredada, la Ley 20.281 corre en un año marcado por elecciones políticas, que no hacen aconsejable su vigencia. Afirmó que también terminará premiándose a la gente no productiva.
Cumsille insistió en que las empresas sufrirán al menos un 30% de mayores costos, y advirtió que la normativa podría derivar en un descenso en el número de trabajadores.